La colombofilia es un deporte. Pero también es un arte consistente en criar, entrenar y preparar palomas mensajeras para competir en carreras de velocidad y resistencia, volviendo a su palomar desde grandes distancias.
Ésta es la afición que, desde hace seis años, un vecino de nuestra localidad desarrolla en un pequeño terreno cercano a la villa tordesillana. Un entretenimiento y un arte a la vez que no tiene nada que ver con su profesión, pero que, según sus propias palabras, “engancha” pese a no ser un hobby nada económico. Nosotros hemos querido denominarlo así, como consta en el título de este artículo, porque lo de “Sócrates”, aunque pueda parecer un modo de llamar la atención filosófica del lector, sólo hace referencia al nombre auténtico de nuestro convecino.
Debemos aclarar que, en la actualidad, semejante entretenimiento, considerado deporte nacional en muchos lugares, utiliza, a diferencia de como se hacía en otros tiempos, tecnología electrónica. Y lo hace para medir el tiempo de regreso de cada ave a su respectivo punto de destino, siendo ese espacio de tiempo lo que determina qué ave será la ganadora en cada concurso.

Las distancias que recorren este tipo de palomas son diferentes, pudiendo oscilar en función del tipo del tipo de competición de que se trate. Y para ello aclararemos las modalidades que existen:
De velocidad, con distancia a recorrer entre 100 y 250 kms.
De Medio fondo, entre 500 y 800 kms.
De Gran Fondo, más de 700 kms; pudiendo superar los 1.000 kms.
La velocidad que pueden desarrollar estas aves varían entre los 80 o 90 kilómetros por hora. Lo cual supone todo un récord, en cuanto a velocidad media, incluso para quienes viajamos en automóvil por carretera.
Todas las competiciones comienzan de la misma forma. En primer lugar, con la “suelta”. Para ello, cada competidor deberá trasladarse hasta el lugar geográfico elegido por la organización con su correspondiente “equipo”. Por lo que habrá de arreglárselas para transportar las aves en cestas hasta el punto específico en el que han de ser liberadas simultáneamente. Pero no todos los concursantes poseen un vehículo apropiado para este menester. Algunos, como nuestro amigo Sócrates, disponen de un modesto vehículo monovolumen con capacidad limitada, ya que las jaulas en que viajan las aves son bastante voluminosas. Así que, a menudo, se ve obligado a contratar un pequeño camión que le facilita este trabajo a cambio de un gasto extraordinario.
La siguiente fase es la denominada “regreso”. En ella, cada ave vuela hacia su propio palomar utilizando para ello su propio instinto, para lo cual la madre Naturaleza ha dotado a estas aves de unos diminutos sensores férricos en su pico con los que detecta los campos magnéticos terrestres y así poder localizar en qué dirección volar. De este modo, su llegada al punto de destino será registrada con toda exactitud mediante un chip electrónico de relojería instalado en una de sus patitas.

Todos estos factores son los que hacen que la paloma mensajera no sea una paloma común. Su morfología la hace diferente a las demás, especial, convirtiéndola en un “ave atleta”, de alto rendimiento. Tanto es así que no cualquier paloma sirve para llevar a cabo este tipo de función, debiendo ser seleccionada genéticamente para ello en función de su:

Capacidad física: Suelen pesar entre 350 y 525 gramos y pueden alcanzar velocidades de 90 km/h o más.
Sentido de orientación: Utilizan un complejo sistema que incluye el magnetismo terrestre, la posición del sol y mapas olfativos.
Resistencia: Son capaces de volar hasta 800 km en un solo día, superando obstáculos como aves de presa (halcones), cazadores y mal tiempo.
Todos estos factores constituyen lo que se conoce como colombofilia, el arte y deporte de criar, entrenar y competir con palomas mensajeras. A diferencia de la colombicultura, que se centra en la estética o selección entre aves. Así se busca potenciar no sólo la capacidad atlética sino la capacidad instintiva para la orientación.
Por último, para quienes estén interesados en iniciarse en este tipo de actividad deportiva, lo mejor es contactar con la Real Federación Colombófila Española (RFCE), que es la encargada de regular dicha actividad y proporciona las anillas identificativas para las aves, que son obligatorias para participar en los campeonatos de colombofilia a nivel nacional e internacional. Un hobby que requiere constancia, paciencia y un manejo ético de los animales que incluye, además de toda clase de cuidados, alimentación especializada y controles veterinarios regulares.
Por lo demás, no nos queda sino desearle a nuestro amigo Sócrates toda clase de éxitos, además de los que ya ha podido hacerse acreedor.


