El Papa en la homilía del día 1 de enero nos decía: Al inicio del nuevo año, la liturgia nos recuerda que cada día puede ser para cada uno de nosotros, el comienzo de una nueva vida, gracias al amor generoso de Dios, a su Misericordia y a la respuesta de nuestra libertad. Y siguió diciendo que empezamos el nuevo año con la conclusión, hace unos días, del Jubileo de la Esperanza”.
Las Edades del Hombre que están este año en Zamora, su lema es la Esperanza

El mundo avanza impulsado por la Esperanza.
Con motivo del nuevo año todos los que tienen un negocio, cuidan aquellas cosas que les van a servir para mejorarlo.
Y cada uno de nosotros tenemos también nuestro negocio y es muy importante, el de mejorar en nuestra vida aquellas cosas que se puedan mejorar del año anterior.
Ver como es nuestra relación con Dios, si acudimos a Él con frecuencia durante el día, no solamente para pedirle cosas, sino para darle gracias por todo lo que nos da, la vida, la salud, los bienes materiales… pedirle perdón por nuestros pecados y los de la humanidad entera. Yendo a Misa los Domingos, dedicándole ese tiempo un día a la semana, ya que El nos da el tiempo gratis todos los días, porque en la Santa Misa le Alabamos y Glorificamos como Dios que es.
Eso sería un buen reto a vivir en este año 2026, poniendo nuestro esfuerzo y nuestra voluntad y con la ayuda de Dios en conseguirlo. Y los que ya vamos poner los medios para vivirla mejor, siendo puntual, estando más atentos a la Palabra de Dios y a la homilía del sacerdote.
Otra cosa que se puede mejorar es viendo como es nuestra relación con los demás, con nuestra familia, los vecinos, nuestras amistades, si sabemos estar pendiente de lo que cada una necesita, que se le pregunte o se le diga, preocuparnos por sus problemas y compartir sus alegrías.



Buen ejemplo de esto nos lo han dado estos días pasados del accidente ferroviario el pueblo de Adamuz. Venia esos días una carta en el periódico titulada “Lección de Adamuz.”
No me resisto a poner algunas frases de la carta. En esas horas en el que el miedo y la incertidumbre se instalan en la mirada de quien lo ha perdido todo en segundos hubo algo que sostuvo de verdad: manos anónimas, puertas abiertas, mantas, agua, calor humano.
Tenemos que agradecer a Dios que tenemos un País muy solidario
Entre los fallecidos en el descarrilamiento también falleció una Numeraria del Opus Dei de 78 años. Había pasado la mayor parte de su vida en Oriente Medio, residió dos décadas en Jerusalén. Ahora vivía en Madrid, viajaba a Córdoba con una sobrina para visitar a su hermana Rosa por la muerte de su marido.
Su hermana vive en Huelva y ronda los 80. Le hicieron una entrevista, y lo que más le impresionó a la periodista es la luminosidad de Rosa. Estas son sus palabras: “desprende una luminosidad muy difícil de describir, pese a los acontecimientos que le han venido encima en los últimos días, la muerte de su marido, la de su hermana y el cuerpo fracturado de su nieta”. Lo normal en esta historia seria acercarse con una mirada sombría, pero ella se encarga enseguida de diluir ese impulso lógico racional. Lo hace con una actitud y una fuerza difícil de encapsular, una manera de estar que desarma.
Como decía Cicerón, que de los acontecimientos negativos, había que sacar todo el bien que puedan contener.

Y en estos acontecimientos debemos sacar la experiencia que nos recordó varias veces Jesús en su predicación. “Estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre”
Con el ejemplo que nos han dado estos días unos y otros, vamos a contribuir también cada uno difundiendo a nuestro alrededor ese entusiasmo del que anunciamos al principio. Ser sembradores de paz y alegría recomendaba S. Josemaría. Lo decía otra carta al periódico y la titulaba. “El entusiasmo es la clave” y la terminaba. Animémonos a coger este 2026 con verdadero y renovado entusiasmo.
“Un buen lema para seguirlo.”
Humor: Un Sargento tiene formados a los soldados: ¿Quién tiene un bolígrafo? nadie contesta. ¿Quién tiene un bolígrafo? Los soldados siguen sin contestar. Uno levanta la mano y pregunta. Mi Sargento ¿le da lo mismo un lápiz? si, me da igual. A ver compañeros ¿Quién tiene un lápiz para el Sargento?
Un árbol le pregunta a otro: ¿Qué pasa tronco? ¡Ya ves que me han dejado plantado!



