Aunque con anterioridad a esta se ha hecho alguna reseña del mismo, el restaurante-bar Viky sigue siendo un referente en el terreno de la restauración tordesillana.
Con 11 décadas de antigüedad bajo sus techos, este negocio regentado en principio por Viky y Mariano –tiempos en los que su especialidad más destacada eran las tapas–, lo es actualmente por Luís Bastida, quien junto a su padre “Beni” gestiona el negocio. Una actividad que, sin dejar de ser lo que era (un típico bar te tapeo cuya estrella de mostrador era el típico torrezno castellano, aparte de otras delicias, como el taco de bonito con pimiento morrón, los “tigres”, el chorizo al vino, o la clásica tortilla española, y otras) continúan haciendo las delicias de propios y extraños. Su antiguo y pequeño comedor fue ampliado tras la adquisición del negocio por los nuevos propietarios, quienes lo ampliaron ostensiblemente, habilitando una nueva parte de los bajos del edificio aneja al viejo bar y con capacidad para un gran número de comensales.

Entre los deliciosos y variados platos que ofrece a diario este establecimiento en forma de menú o de carta, encontramos las carrilleras al vino. Una especialidad que, desde nuestro humilde punto de vista, merece la pena degustar por su exquisitez y finura, aparte de por su incomparable jugosidad, propiedad que le ofrece la propia materia prima con que está elaborado.

Responsables de este refinado plato son Josep, experto cocinero, y Ana, que le ayuda incansablemente en las tareas de la elaboración de los platos en la cocina, siempre con una sonrisa en los labios. Y, como no podía ser de otra manera, todo de la mano de un excelente profesional, Juan Carlos, que, venido desde la capital cada día, sabe cómo tratar a la clientela en todo momento, no sólo con su amabilidad y servicio, sino con su permanente disposición para que nadie se halle desatendido o descuidado de su mano.

En la actualidad, el restaurante-bar Viky puede señalarse entre los destacados de la localidad, además de por su oferta culinaria por el precio de sus menús y carta. Un gasto al alcance de todos los bolsillos. Motivo por el cual, especialmente a lo largo de los fines de semana, se convierte en el punto de cita de gran parte de las excusiones que a menudo visitan nuestra villa. Y no sólo en época estival, sino durante todo el año.
Por supuesto, no nos olvidamos del resto de otros negocios hosteleros en Tordesillas. Entre ellos no faltan los de merecido renombre culinario. De cada uno de ellos daremos oportunamente cuenta, siempre con la mejor disposición y realismo posibles, tomando como referencia nuestro humilde punto de vista, como asiduos clientes lógicamente. Y sin ningún tipo de interés. Faltaría más.
Animamos pues a los visitantes venidos de todas partes a tomar nota de nuestras indicaciones, a fin de que saboreen no sólo de nuestra historia, sino todo aquello que se degusta con las papilas linguales o cualesquiera otros sentidos.
A todos ellos, sean bienvenidos y bien hallados. Porque, en nuestra villa, Tordesillas, cabe todo aquel que llegue cargado de buenas intenciones.

