La festividad de Corpus Christi viene celebrándose en España desde tiempos ancestrales. Su origen se remonta al papado de Urbano IV quien, en el primer tercio del siglo XIII, se propuso exaltar públicamente la Eucaristía y reafirmar la presencia real de Cristo bajo las dos especies. Hecho este que tuvo lugar mediante la bula Transiturus de hoc mundo, de 1264.
Fueron precisamente las visiones de la religiosa belga Juliana de Cornillon quien llevó al obispo de Lieja a instaurar la celebración en su diócesis. Sin embargo, no fue sino el milagro de Bolsena, acaecido en Italia en 1263, lo que impulsó definitivamente esta iniciativa papal. El hecho en cuestión tuvo como referente histórico un sacerdote que, dudando de tal aseveración sacramental, fue testigo ocular, mientras celebraba la Eucaristía, de cómo sangraba la Hostia consagrada tras ser partida en dos, llegando incluso a manchar el Corporal (paño que suele cubrir el ara del altar).

Tras este suceso, la fecha fijada para la celebración y recordatorio de dicha festividad fue el 4 de Junio. Desde entonces la iglesia católica viene ostentando el patrocinio de la misma. Si bien y de manera específica es el jueves siguiente al noveno domingo después de la primera luna llena de primavera, el día en que suele celebrarse en el hemisferio norte.
En España, la referencia documentada más antigua de la fiesta del Corpus Christi data del año 1319 o 1320, en la ciudad de Barcelona.
Tras el Concilio de Trento (1545/63) el impulso procesional de esta festividad fue definitivo, llegando a convertirse en un acto religioso de especial devoción, tanto por lo multitudinario como por el esplendor y respeto que las gentes mostraban hacia el mismo.

En España, la festividad del Corpus Christi tuvo carácter de NACIONAL hasta 1989, momento en el que dejaría de serlo tras un acuerdo (supuestamente de carácter económico) entre el Estado y la Iglesia oficial, trasladando su celebración al domingo siguiente al del jueves tradicional, convirtiendo así el jueves grande del Corpus Christi secular en un día laborable. Es decir, privando a la cristiandad española de un día festivo especialísimo, pero además de un JUEVES con mayúsculas en todos sus sentidos.
No obstante lo anterior, la festividad del Corpus Christi continuaría celebrándose en muchas localidades españolas en la fecha tradicionalmente conocida. Y el boato con que llegó a festejarse, sin apartarse un ápice del fervor religioso, siguió dando muestras del arraigo social que dicho día tenía en medio de las gentes de toda España. De hecho, la ciudad española que con mayor significado cristiano siguió celebrando la misma fue Toledo, que consiguió que fuese declarada por la Secretaría de Estado y Turismo (BOE núm. 41, 16/02/1980) como Fiesta de Interés Turístico Internacional.

Los detalles más íntimos de la celebración del Corpus Christi en la ciudad de Toledo son sobradamente conocidos por todos. Su procesión, en la que se expone ante la cristiandad, toledana y de cualquier parte el mundo conocido, la Custodia (tesoro de la catedral toledana), desfila entre sus callejuelas, en medio de perfumes naturales, entre los que predominan los de pétalos de rosa, cantueso, tomillo, romero, lavanda, etc., formando a menudo tramos alfombrados sobre los que discurre el Santísimo. Los balcones de las casas y viviendas de todo tipo, lucen banderas de España, pendones alegóricos a motivos religiosos de ornamentación coherente con la ocasión. Y todo ello arropado de la alegría conjugada y el ardor fervorosos que surgen por medio de las notas musicales de bandas de música y de los corazones humanos, repletos de emoción y con lágrimas en los ojos. Una costumbre que hizo que muchas de las ciudades y pueblos de nuestra geografía vibrasen al unísono, con las primeras notas de esa canción por todos conocida: Cantemos al Amor de los amores. Letra original del padre Restituto del Valle y música de Ignacio Busca de Sagastizábal, que ha hecho derramar tantas lágrimas emocionadas en otros tantos momentos de nuestra vida, sobrecogiéndonos a veces y haciéndonos sentir culpables por tantas y tantas acciones innobles a lo largo de nuestras respectivas vidas.
Por tal motivo, y para que quienes no conocen la letra completa de la canción, me he permitido el atrevimiento de traerla a estas páginas, convencido de que más de uno se alegrará, y más en tan destacada ocasión, pues con ello podrá cantarla con mayor fervor si cabe, en cada ocasión que le brinde su vida futura, ante el Amor de los amores.
CANTEMOS AL AMOR DE LOS AMORES
Cantemos al amor de los amores,
cantemos al Señor,
Dios está aquí. Venid adoradores, adoremos
a Cristo Redentor.
Gloria a Cristo Jesús,
cielos y tierra bendecid al Señor;
honor y gloria a Ti,
Rey de la gloria, amor por siempre a Ti,
Dios del amor.
Unamos nuestra voz a los cantares
del coro celestial;
Dios está aquí;
al Dios de los altares alabemos
con gozo angelical.
Los que buscáis solaz en vuestras penas
y alivio en el dolor;
Dios está aquí
y vierte a manos llenas los tesoros
de divinal dulzor.
Oh rara caridad y real fineza,
oh dulce memorial;
Dios está aquí con toda su riqueza
con su cuerpo y sangre divinal.
Estoy convencido de que, a pesar de los tristes momentos que vivimos en cuanto a religiosidad, Tordesillas responderá como se merece a esta nueva edición del Corpus Crhisti. No en vano, muchos ya tendrán preparados los pendones, las banderas, los ramos de flores, y todos los galardones que felizmente se les ocurran para agasajar y honrar a nuestro Señor, Jesucristo.
FELIZ DÍA DE CORPUS CHRISTI.

