Marco histórico.
La Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias, con sede en la parroquia de Santa María, proyecta disponer de un espacio propio para sus funciones cultuales y organizativas. Para ello se plantea adecuar el humilladero situado extramuros, a unos 700 metros de la villa, en el antiguo camino de Valladolid (AHPV. Catastro de Ensenada. Tordesillas. Eclesiásticos).
El lugar es de gran sencillez: una cruz de piedra aislada, sin construcciones asociadas. Este entorno refuerza su carácter rural y devocional, típico de los espacios de tránsito y recogimiento que marcaban los accesos históricos a las poblaciones.


El 20 de mayo de 1571 se produce un movimiento clave: los mayordomos, diputados y demás oficiales reunidos en cabildo otorgan poder al mayordomo para cobrar los atrasos de cuotas de cofrades pendientes y poner al día las cuentas, como potenciar el limosneo (AHPV. 4521): este acuerdo marca, presumiblemente, el primer paso concreto hacia la puesta en marcha de un nuevo humilladero. En esta línea de reactivación económica, se enmarca la fundación de una memoria por parte de Francisca de la Peña, por la que dona una viña y sus rentas en propiedad a favor de la Cofradía de la Quinta Angustia; el acto está fechado el 10 de diciembre de 1571 (ADPVa. Obras Pías): para facilitar la lectura y compensión no aplicamos las normas de transcripcion paleografica vigentes).

El día 6 de marzo de 1576, los mayordomos de la Cofradía protocolizan el contrato para la ejecución de un arco de piedra en «el humilladero que al presente se hace de la cofradia de la Quinta Angustia de esta villa según y de la misma manera que esta hecho el arco primero que esta acauado». Es decir, son dos arcos, el primer arco ya concluido, y el que se proyecta construir.
El cantero es el trasmerano Diego de Ano o Hano el Mozo, y los mayordomos Pedro Redondo y Manuel Gómez. El maestro de cantería, en estas fechas, acaba de concluir la construcción de la capilla llamada de Cristóbal Pato (AHPV. 4526), situada en el lado de la Epístola de la iglesia de Santa María. Los arcos han de ser iguales entre sí; el presupuesto de este segundo asciende a 27 ducados, pagaderos en plazos como avanzara la obra hasta el final.
Junto con lo ya mencionado, conseguimos rescatar la propuesta y condiciones de la obra destinada a levantar los muros que delimitarán el humilladero propiamente dicho. Lo ejecuta el maestro de obras Bautista Malinas: fecha 19 de mayo de 1579 (AHPV 4550). Los elementos de obra mencionados son: ladrillos de asentar; tapias entre los arcos; materiales para la preparación del mortero; una acera o zócalo en las paredes delanteras; refuerzos o remates en la parte posterior de la tapia. En la pared frontera un marco de madera entre las cuatro esquinas del ábside para el altar de la imagen. Es condición, a la hora de tasar el importe de las tapias, considerar el vano de los arcos como macizo.
Según todo ello, resultaría un edificio de dimensiones discretas, completamente aislado, sin construcciones adyacentes, abierto a poniente y con dos arcos o vanos orientados hacia el norte y el sur.

Bautista de Malinas: Contrato de ejecución.
En la villa de Tordesillas a diecinueve días del mes de mayo de mil y quinientos y setenta y nueve años. […] pareció presente Bautista de Malinas, vecino de la dicha villa e dijo que se obligaba e se obligó con su persona y bienes muebles y raíces habidos y por haber, de hacer e que hará la obra de ladrillo e albañilería y tapias del humilladero de la quinta angustia, al tenor y forma y con las mismas condiciones y declaraciones que se contienen y declaran
Cofrades de reconocido abolengo, procedentes tanto de la aristocracia rural como del clero de Santa María, junto con otros miembros destacados de la menestralía manufacturera, presentan al obispo de Palencia el nuevo plan. Consideramos de especial interés consignar sus nombres, subrayando la nobleza y tradición de sus linajes. Don Luis Vázquez de Zepeda caballero de la Orden de Santiago diputado y confrade de la dicha cofradía e Juan Alonso e Luis de Mora mayordomo de ella y Alonso Santos Aldrete y Juan Alonso y Sancho Aldrete y Bartolomé Punçet y Pedro Punçet y Pedro Fernández Garabato y Pedro Aldrete y Pedro de Villavieja y el bachiller Alonso de Bercero y el bachiller Andrés Juan y el bachiller Juan de la Fuente y el bachiller Martin Ruiz y el bachiller Cristóbal Bazán y el bachiller Andrés Calvo y el bachiller Cristóbal Garabato (tachado y el bachiller Cristóbal Bazán) clérigos beneficiados de la iglesia de Santa María de esta dicha villa y francisco Hernández Garabato y Bartolome de Castro. (AHPV. 4464).

La propuesta no prospera, y el prelado palentino desautoriza cualquier intento de abandonar el estado vigente. Así pues, el humilladero de Nuestra Señora de las Angustias mantiene y consolida su proyecto hasta su culminación.
Autoridades como los profesores Parrado del Olmo y Miguel Ángel coinciden en señalar que a lo largo de la segunda mitad del siglo XVIII se produjo una transformación integral del recinto y una evolución arquitectónica significativa del conjunto: una construcción de planta rectangular y nave única, articulada en tres tramos y la sacristía en el lado de la Epístola. (Parrado del Olmo, Ara Gil, 1980: 303).
El profesor Miguel Ángel Zalama, por su parte, caracteriza el edificio como una obra de dimensiones reducidas y desarrollo arquitectónico complejo; identifica tres módulos estructurales claramente diferenciados: Capilla mayor leve con bóveda de cañón para el altar mayor de la imagen; el crucero cubierto con bóveda sobre pechinas; tramo central resuelto mediante bóveda de cañón rebajada; pie de la nave, en correspondencia con la entrada, configurado como un espacio cuadrado con bóveda rebajada de crucería, (M. A. Zalama 1987). La fachada, porticada, está rematada por bolas en las esquinas y una pequeña espadaña. La cruz del humilladero sobre escalinata. El conjunto de la obra es de sillería, tapial y ladrillos como en el original del siglo XVI.

En línea con lo anterior estimamos oportuno incluir también in extenso nuevas exhumaciones referentes a esta gran obra del humilladero. En la sesión ordinaria celebrada por el Ayuntamiento el 7 de febrero de 1767, aparecen las peticiones presentadas por los mayordomos de la Cofradía en este tono:
Por Antonio Casado y Antonio Fernández Borral mayordomos de la cofradía de Ntra. Sra. de las Angustias se presentó memorial exponiendo hallarse haciendo de limosna la obra de añadición de la ermita de dicha Soberana Reina, y para poder coger las aguas eran necesarios diez y seis pinos; los cuatro de ellos petorales (sic); y los cuatro restantes para limatesas; otros cuatro para el cuadral; y otros cuatro para péndolas y rejones; y concluyeron suplicando se les cediese permiso y licencia para poderlos cortar del pinar propio de esta villa del camino de San Miguel del Pino para dicho efecto y aprovecharse igualmente de su ramera y con ella hacer la obra de ladrillo, que faltase para la media naranja…». La corporación municipal acepta y concede la petición en tales términos.
Poco más tarde, los labradores propusieron la celebración de rogativas a la Virgen de las Angustias para pedir lluvias e invitaron al Ayuntamiento a organizar dicha celebración.
a la Milagrosa Imagen de Ntra. Señora de las angustias […] convidando a el cabildo eclesiástico por medio de sus Comisarios; Comunidades de religiosos de Santo Domingo y San Francisco y cofradías de Cruz y Angustias, y las demás cofradías se dé bando en forma acostumbrada concurran a la iglesia de señora Santa María […] a fin de que se haga con la mayor veneración y culto; cuidando dichos Sres. Comisarios de recoger las limosnas así de cera como de dinero que los devotos den, así en el plato que se acostumbra poner como de particulares, […] para la continuación de la obra que se está construyendo en la ermita de dicha. soberana imagen. (AHMT. 578) Concluida la novena el día 29 de mayo y presentadas las cuentas de gastos y limosnas recogidas, determinan que el caudal sobrante, 1028 rr. 25 marvs., se inviertan en la obra de dicha ermita.
En 1773, el duque de Grimaldi autoriza el desmonte del Palacio Real de Tordesillas y dispone el aprovechamiento sistemático de los materiales procedentes del derribo. En cumplimiento de esta orden, el corregidor Ramón Jover concede, en junio de 1776, diversas partidas de dichos materiales a instituciones locales, subrayando así la voluntad de reutilización pública. La ermita de las Angustias se beneficia de 33 sillares de piedra y dos vigas de 7,5 metros «para la expresada obra», según consta en el recibí del 12 de junio de 1776. (AGP. SA. 1285)

En el registro de cofradías agregadas a la Casa de Misericordia de Valladolid entre 1798 y 1799, la documentación relativa a la Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias incorpora un cuadernillo, inconcluso, de censos y otros asientos, cuyo contenido abarca los años 1765 a 1778. Dicho intervalo cronológico correspondería con el inicio y conclusión de la ambiciosa obra de transformación del antiguo humilladero en ermita. (ADPVa. Obras Pías).
Durante los episodios más críticos de la ocupación francesa, entre el 6 de noviembre de 1807 y el 20 de junio de 1813, el conjunto de ermitas del entorno periurbano experimenta un proceso sistemático de expolio, vandalismo y devastación; las fuentes documentales conservadas atestiguan que las ermitas de la Peña, el Cristo, San Vicente, San Lázaro, Santa Marina y las Angustias son objeto de saqueo, quedando algunas de ellas parcialmente arruinadas y otras devastadas por completo. En las décadas inmediatamente posteriores a la contienda, diversas campañas de reconstrucción se ponen en marcha, gracias a las cuales la mayor parte de estos edificios recupera su función cultual y restablece su presencia en el paisaje devocional local; la única excepción la constituye la ermita de San Lázaro, cuya destrucción resulta irreversible y de la que no se registra intento alguno de reedificación.

El proceso de recuperación es desigual, condicionado tanto por su relevancia devocional como por la disponibilidad de recursos: la ermita de Nuestra Señora de la Peña, en su calidad de sede de la Patrona, recibe un trato preferente; mientras tanto, el 8 de septiembre de 1818 se registra el inicio de las obras de recuperación de la ermita de San Vicente, lo que evidencia la existencia de un compromiso general de rehabilitación más amplio que afecta a diversos espacios de culto periféricos (AHPV. 5670). En contraste, la ermita del Cristo de las Batallas aparece ya restaurada en 1824, según consta en Fernández Torres (1982).
La ermita de Nuestra Señora de las Angustias (conocida popularmente como las Angustias) también entra en esta dinámica y experimenta una restauración significativa. A esta fase corresponde la incorporación de la casa del ermitaño, adosada al exterior del lado de la Epístola, ya que, hasta estos momentos, la figura del ermitaño como la casa del ermitaño, a diferencia del resto de las ermitas periurbanas de la villa, no se halla documentada con anterioridad a la fecha referida, lo que impide otorgar veracidad o respaldo contrastable a su existencia.
La dotación de ermitaño en esta ermita queda documentada por primera vez el 3 de marzo de 1856, en que el Ayuntamiento, por medio de la persona de su alcalde, le asigna una nueva responsabilidad: el cuidado del cementerio, lo que revela la ampliación de sus funciones dentro de la administración local (AHMT. 233).
El inmueble, a lo largo del discurso histórico de la pasada centuria, atraviesa diversas fases de profunda decadencia, reflejo de los vaivenes sociales y patrimoniales que marcan el devenir local. Sin embargo, durante la última década de dicho periodo, la acción coordinada de las autoridades municipales, la Cofradía y un conjunto comprometido de vecinos impulsa una restauración integral, rigurosa y sistemática, que permite la consolidación definitiva de la emblemática ermita. Este espacio sagrado, custodio de la venerada imagen de Nuestra Señora de las Angustias, recupera así su dignidad arquitectónica y su centralidad simbólica en la vida ritual y festiva de la localidad.
FONDOS DOCUMENTALES CONSULTADOS
Archivo Histórico Provincial de Valladolid. Protocolos:
Leg. 4464; 4521; 4526; 4550; 5670
Catastro de Ensenada: Eclesiásticos.
Archivo General de Palacio. SA:
Leg. 1285-4
Archivo Municipal de Tordesillas. Documentación histórica:
Caj. 233-4631; Caj. 578-8199
Archivo de la Diputación Provincial de Valladolid. Tordesillas. Obras Pías.
FERNÁNDEZ TORRES, E.
Historia de Tordesillas. Valladolid: Facsímil de la 2ª edición de 1914. Imprenta Andrés Martín. Institución Cultural Simancas. Excma. Diputación de Valladolid. 1982, 370 pp. pág. 124. I.S.B.N.
PARRADO del OLMO, J. M. & ARA GIL, C. J. [DVD]. Edición Diputación de Valladolid. Editora Medios de Castilla y León. Año 2006. Catálogo Monumental de la Provincia de Valladolid. Antiguo Partido Judicial de Tordesillas.
ZALAMA RODRÍGUEZ, M. A.
Ermitas y Santuarios de la Provincia de Valladolid. Editora Provincial. Diputación de Valladolid. Gráficas Martín. S. A. Paraiso 8 Valladolid. 1987. 206 pp.
I.S.B.N. 84-505-5125-0

