El Colegio Divina Providencia reúne a familias y escolares para recuperar una de las costumbres más singulares de la localidad, vinculada al Día de Todos los Santos y al recuerdo de los seres queridos.

El Colegio Divina Providencia de Tordesillas ha celebrado una jornada muy especial dedicada a recuperar y transmitir una de las tradiciones más arraigadas de la localidad: la Oblada. Una iniciativa en la que han participado familiares del alumnado de Educación Primaria, compartiendo sus recuerdos y acercando a los más pequeños una parte importante de la historia y la identidad de su pueblo.


Durante la actividad, los escolares han descubierto que la Oblada es mucho más que un bollo de pan. Su origen está ligado a antiguas costumbres religiosas y familiares relacionadas con el Día de los Difuntos y el recuerdo de las personas fallecidas. La palabra procede del latín oblata, que significa «ofrenda», y hace referencia al pan que antiguamente se ofrecía por las almas de los difuntos.
En Tordesillas, esta tradición se vivía de una manera muy particular. Después de limpiar y adecentar las sepulturas, las familias permanecían en los alrededores del cementerio. Mientras los mayores atendían las tumbas o rezaban por sus seres queridos, los niños jugaban en las eras. La jornada terminaba compartiendo la esperada Oblada: un pequeño bollo o torta de pan relleno de salchicha, arrope o dulce de sandía de cacho, que se degustaba en compañía de familiares y amigos.


Una costumbre que unía el recuerdo y la solemnidad con la convivencia familiar, convirtiendo el 1 de noviembre en una jornada también marcada por los encuentros y las vivencias compartidas.
Una tradición que conecta generaciones
Gracias a la colaboración de las familias y de la Asociación Cultural El Palenque de Tordesillas, los alumnos han podido conocer de primera mano cómo se celebraba antiguamente esta tradición y escuchar las experiencias de quienes la mantienen viva en su memoria.
La Oblada forma parte de una antigua tradición de panes ceremoniales y panes de ánimas presente en diferentes lugares, con manifestaciones similares como el pan de muerto mexicano o las guaguas de pan de Ecuador y Perú.
Con el paso del tiempo, los cambios sociales y las nuevas costumbres hicieron que esta práctica fuera desapareciendo progresivamente. Sin embargo, Tordesillas mantiene un creciente interés por recuperarla y conservarla como parte de su patrimonio cultural.
Recuperar nuestras raíces para el futuro
Desde el Colegio Divina Providencia queremos agradecer sinceramente a las familias participantes y a la Asociación Cultural El Palenque su generosidad, colaboración y disposición para compartir este pedacito de nuestra historia.

La jornada ha sido una oportunidad para aprender de nuestros mayores, poner en valor nuestras raíces y recordar que las tradiciones se mantienen vivas cuando se transmiten y se comparten.
Porque recuperar la Oblada no significa únicamente volver a elaborar y degustar un pan tradicional, sino también conservar recuerdos, encuentros familiares y una parte de la identidad de Tordesillas.
Que esta hermosa costumbre siga pasando de generación en generación y que la Oblada continúe siendo símbolo de memoria, convivencia y orgullo por nuestras tradiciones.


