La Asociación El Palenque ha recordado, tal y como viene haciendo desde hace varios años, el consumo de la tradicional OBLADA como se celebraba en Tordesillas este señalado día, en las inmediaciones del cementerio.
Tamara de la Cruz me invitó a compartirla con el grupo a la puerta del recinto deportivo donde en una mesa pusieron las obladas y procedieron a su reparto.

La oblada es un panecillo relleno de salchichas, arrope o dulce de sandía de cacho, que constituía la merienda en las eras aledañas al cementerio, mientras chicos y chicas jugaban entre los montones de alubias que esperaban trilla y limpia de sus vainas y los mayores honraban a sus difuntos.
La tradición, casi perdida y bien perdida pues el entorno también se ha difuminado, tal como algunas costumbres en nuestro pueblo, pervive en este último rescoldo del grupo de EL PALENQUE y su iniciativa, quedando por varios establecimientos del pueblo esa convocatoria moderna de tapas de precio fijo y que tanto éxito tiene ya entre los profesionales de la restauración. Las tapas de todos los santos han sustituido con bien y acierto aquella costumbre. Y así una cosa perdida, es sustituida y encontrada por otra. Enhorabuena por tanto a cuantos han participado en esta ocasión bien ofreciendo, apoyando y fomentando, bien degustando estas «obladitas de cocina», las tapas de los santos y a la Asociación EL PALENQUE MEDIEVAL por recuperar esta tradicional merienda.



