El Papa León XIV nos invita a redescubrir la Cuaresma como un tiempo para escuchar la Palabra de Dios y ayunar, una conversión que trasforme el corazón y se manifieste en la amabilidad en el trato diario.
Uno de los motivos, entre otros, por los que son 40 días de Cuaresma, es porque son los que Jesús se retiró al desierto antes de empezar su vida pública. Por eso nosotros también necesitamos ese tiempo para conseguir esa conversión de nuestro corazón que queremos.
Iniciamos la Cuaresma con el Miércoles de Ceniza, aunque este artículo llegará, bien a pesar mío más tarde, y se termina con el día más importante del año para los cristianos el Domingo de Resurrección. Nos dice San Pablo: Sin la Resurrección de Jesucristo vana seria nuestra fe.

Durante este tiempo la Iglesia nos pide no tomar carne todos los viernes de Cuaresma y ayunar el Miércoles de Ceniza, y el Viernes Santo, que consiste en hacer un desayuno y cena frugal y la comida que se tenga costumbre, lógicamente no picar entre horas. Esto obliga a los que tienen 18 años hasta los 59, y lo mismo la abstinencia. Están exentos los que tienen alguna enfermedad.
La Iglesia nos pone delante lo que nos ayuda a estar más cerca de Dios y ser más dueños de nosotros mismos dominando nuestra naturaleza.

Pero Dios no nos coacciona, no se impone, nos deja libres para que nuestro amor a Él se lo podamos manifestar porque nos da la gana. Pero hemos dicho que es un periodo de conversión, de ahí que sea un momento para aumentar nuestra oración practicar lo que la Iglesia nos pide la abstinencia y el ayuno.
Seguramente no va a ser una conversión a lo San Pablo, pero sí en pequeñas cosas que hace que renovemos y alimentemos nuestra fe.
Nos puede pasar que eso de convertirnos nos resulte un poco abstracto y no sabemos por dónde empezar, y la Iglesia como Madre que es nos allana el camino y nos indica cómo conseguirlo. Nos invita y facilita más, en estos días, acercarnos al Sacramento de la Penitencia, es decir de la Confesión. Haciendo un buen examen de conciencia y pidiendo ayuda al Espíritu Santo para que nos indique aquello que no hemos hecho bien, o el bien que debíamos hacer como decimos cuando rezamos el Yo pecador: le pedimos perdón por nuestros pecados de palabra, obra y omisión. Lo más importante es nuestro dolor por haber ofendido a Dios y eso nos lleva al propósito de la enmienda y con los consejos del sacerdote y la gracia del Sacramento sacamos energías espirituales.

Cada uno tenemos nuestros puntos flojos: puede ser la soberbia, la pereza, el egoísmo, el querer sobresalir, el murmurar de los demás, el no perdonar a los demás lo que nos hayan hecho, que a veces suelen por cosas que no tienen gran importancia, pero por nuestro amor propio no somos capaces de dar el paso, por eso nos ayuda el ver la humildad de Jesús estando clavado en la cruz sin un motivo le humillaban los soldados diciéndole: “Si eres el Hijo de Dios, Rey de Israel, baja de la cruz y creeremos en ti”. (San Mateo 27-40,42) y Jesús pidió a Dios Padre que no les tuviera en cuenta su pecado porque no sabían lo que hacían.
Y otra de las cosas que podemos cuidar en esta Cuaresma, como nos aconseja el Papa y lo señala con gran interés para que lo vivamos es cuidar la caridad y la comprensión con las personas que convivimos en nuestra familia, en el trabajo, en el trato con las personas que nos cruzamos. A todos nos ayuda ver caras alegres, ya que preocupaciones tenemos todo el mundo.
Y esa lucha por alegrar la vida a los demás agrada a Jesús que nos ha dicho que lo que hagamos a los demás se lo hacemos a Él mismo.
Y al contemplar estos días la Pasión Muerte y Resurrección de Jesús nuestra respuesta debe ser de un gran agradecimiento.
Nos dice San Josemaría en la Estación XI de su libro el Viacrucis: “Si un hombre muriera por ti, le estarías muy agradecido, murió Cristo y te quedas indiferente”.
En estos días también acompañemos a nuestra Madre la Virgen, que nadie como Ella sufrió junto a su Hijo. Y pedirle que nos enseñe y ayude a saber llevar con fortaleza la cruz de cada día.
Humor: un señor va al médico y le dice: doctor me duele mucho el pecho, y le dice el médico eso es del tabaco, y le contesta ¿cómo va a ser del tabaco si lo llevo en el pantalón?
Un señor entra en una floristería y pide 6 tiestos de geranios. Le dice el dueño ¿Le puedo sugerir alguna otra flor? Y le contesta, ni hablar porque mañana viene mi mujer de vacaciones y le prometí que regaría los geranios todos los días

