Fiestas taurinas de la Peña 2026

por La Senda

La falta de respeto a los tordesillanos y la ausencia de información lo más destacado de las fiestas

Comienzo esta reseña con el Toro de la Vega, para el que se anunció un ejemplar de la ganadería de Álvaro Núñez, pero omiten que el toro presuntamente se compra en la provincia de Cáceres a un revendedor o tratante. Al parecer, los responsables que van a ver y adquirir el toro en representación de Tordesillas no son capaces de preguntarse por qué se les ofrece un toro con este trapío y envergadura con cuatro años que tiene y todo el 2026 y 2027 para ser lidiado en cualquier plaza. Sobra decir que estos toros los están matando las primeras figuras del toreo; por lo tanto, haciendo uso de ese refrán tan español, piensa mal y acertarás.

Y es que en el desenjaule ya cantó la gallina, al soltarlo sin bueyes, lo que constituye una novedad y va en contra del toro y de nuestras costumbres. Después de un rato en el ruedo, abrieron la puerta de toriles y el toro salió huyendo; comportamiento que ya presagiaba nada bueno. El lunes noche, en el Tradicional encierro, lo sueltan sin bueyes; un paso más en contra de la tradición, situándolo a la misma altura de un toro de cajón, al igual que los muchos que se lidian en cualquier pueblo de Castilla. ¡Cómo se nota que quienes manejan estos asuntos no lo han mamado! El martes sale del camión desde San Antolín, empedrado, en el puente empieza la huida y en pocos minutos estaba en la rotonda donde ni se detuvo, llegó al pinar donde se refugió y permaneció pegando oleadas hasta que a las 12 horas fue sedado.

El 07/09/2026 en esta misma revista se publica un escrito (supongo que remitido por el Ayuntamiento) que dice textualmente: Tordesillas desvela las ganaderías de sus encierros y presenta al Toro de la Vega 2026.

Campanito de la Ganadería Álvaro Núñez, puso el broche a una tarde marcada por la expectación en la plaza de Toros de la villa del Tratado.

El astado encabezará el tradicional encierro del Toro de la Vega el próximo 15 de septiembre desde la Calle San Antolín hasta el Prado del Zapardiel.

El martes 15, a las nueve de la mañana, en Radio Nacional, se hacía este mismo anuncio. Pero ¿se puede ser más incompetente? ¿desde cuándo el Tradicional, histórico y único Toro de la Vega es un Encierro? De ser así se estaría incumpliendo el Reglamento, ya que tendría que ir acompañado por bueyes, y en el supuesto de que el toro causase daños graves, el seguro podría no hacerse cargo. Sr. alcalde, ponga orden en todo esto, cumpla con su obligación, plántese ante la Junta en la que mandan los suyos y pida de una vez que nos devuelvan lo que es nuestro, porque el Toro de la Vega no es un encierro, ni un toro de cajón, etc. Es un festejo Tradicional, que quede claro, sin lanzas ni sangre. Esto no es un caso jurídico, es un caso político y ya esta bien.

El sobrero era del hierro de Núñez del Cubillo, pero al igual que el anterior presuntamente se compra a un revendedor o tratante en la provincia de Zamora, y en su presentación este toro gustó muy poco.

El domingo noche, Concurso de Cortes mixto, ya que los dos directores de lidia con sus capotes fueron los protagonistas del festejo. Salían a cada corte, a cada salto, a cada quiebro. Lo nunca visto. La misión de estos señores es estar bien colocados y muy pendientes para que, en caso de un apuro o cogida, intervengan, pero nada más. Se lidiaron cinco novillos de distintas ganaderías. Destaco con mucha diferencia el de Valdefresno, bravo y noble. Al salir el cuarto novillo nos vuelven a tomar el pelo a los que pagamos nuestros impuestos y además nuestra entrada. Sale un novillito impresentable que recibe una gran pitada. Es entonces cuando por megafonía informan que el novillo que estaba anunciado se había inutilizado en los toriles y que ése era el sobrero. Pero ¡qué falta de respeto! O sea, que, si el público no pita, no se le informa, ¿no? Si cuela, cuela.

El lunes tarde, Novillada con picadores, 6 novillos de la ganadería del Madroñal, con más pitones que cuerpo, todos ellos justitos de fuerza, los animales embestían cada vez que se les citaba, pero sin trasmisión ninguna, los novilleros -los tres del mismo corte- dieron muchos derechazos y naturales; y poco más. La novillada resultó muy aburrida. Con varios días de antelación era conocido que el novillero mejicano Ignacio Garibay estaba herido y no podía venir; por lo tanto, al producirse una sustitución, la empresa -en este caso el Ayuntamiento- está obligado a comunicar con tiempo la identidad del novillero definitivo; que bien podría haberse hecho el domingo noche durante los cortes. Pero no, todo en secreto. En las taquillas, antes de la novillada, sí apareció un escrito que lo reflejaba, pero ese medio sólo sirve para quien pase por taquilla, no para quienes tenemos el abono o entradas con antelación. Diez minutos antes de empezar la novillada, por megafonía, se ofrece esta información. Tarde y mal, ya que al sobrevenir esta sustitución se altera el orden de intervención y nadie sabíamos qué novillero estaba toreando. Finalmente supimos que el nuevo novillero era JESÚS DE LA CALZADA. Parece que esta incógnita obedece a que este torero es el tercer año que repite. Favores o intereses por parte del empresario -o de algún miembro del Ayuntamiento- que deberían sufragar con dinero propio, nunca con los recursos públicos.

El lunes, en la capea nocturna, se torearon cuatro de los cinco toros de Adolfo Martín anunciados para el encierro del martes, otra de las gracietas de los organizadores y sus técnicos. Al menos debieran haberlo anunciado con antelación para que todo el que quisiera pudiera ir a verlos a la plaza. Pero ya sabemos que el alcalde y su equipo de gobierno se caracterizan por la claridad y la transparencia.

El miércoles Corrida de Rejones, seis toros de la ganadería de Soto de la Fuente para los rejoneadores Sergio Galán, Lea Vicens y Sebastián Fernández. Los toros todos ellos justitos de fuerzas, con un solo rejoncito de castigo se cambiaba el tercio y llegaban al final totalmente agotados; el segundo, tercero, y quinto, se mataron a capotazos, el rejoneador Sebastián Fernández, es un rejoneador bullidor que conecta con el público y que da espectáculo, pero desde el año 2019 que se presentó en Tordesillas por primera vez y estos últimos cuatro años repitiendo, con todos mis respetos para el torero, ¿no creen que lo mucho cansa?

Los encierros este año, al igual que los pimientos de padrón, unos entran y otros no, como tienen que ser; a diferencia de los encierros de los dos años anteriores, que los animales entraban como burros, pero estos últimos han dado juego, la gente se ha divertido, etc.

Creo que queda claro que hay que traer ganado más terciado, no toracos que hagan sombra al Toro de la Vega, porque en Tordesillas el único toro especial tiene que ser éste, los toros tienen que venir de las ganaderías al desenjaule, de ahí al prado y del prado a los encierros como ha sido toda la vida. Esta moda de comprar toros caros y bravos y luego llevarlos dos meses o más a amansarlos, lo que nos cuesta un pastón, es equiparable a comprar un vino caro y bueno y luego le echamos gaseosa. Los toros son para divertirse, no para que suban como robots por el puente. 

Señor alcalde, a ver si este año, hace un ejercicio de transparencia y no me obliga a reclamarle reiteradamente las cuentas de las fiestas.

Antonio de la Cruz del Caño   

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