El 23 de abril: mucho más que una fiesta

by La Senda

La fiesta de Villalar es mucho más que la fiesta de la comunidad. A través de una reinterpretación se ha convertido, por su propio origen, historia y resistencia en un auténtico altavoz de los problemas presentes en nuestra tierra. Y es que Villalar ha pasado de ser el recuerdo de una revuelta, a símbolo de lucha democrática en la Transición, hasta llegar a ser un  espacio donde conviven la institución, la fiesta y la reivindicación.

La historiografía nos dice que la revuelta comunera surge por la combinación de rechazo a un rey percibido como extranjero, a la presencia de consejeros y altos cargos venidos de fuera, el aumento de la presión fiscal para lograr que Carlos I fuera coronado emperador, defensa del poder de las ciudades y tensiones sociales internas. Pero una cosa son los hechos y otra muy distinta la interpretación que se ha hecho de ellos, que ha ido cambiando según las necesidades políticas de cada época.

Es relativamente fácil entender que en los últimos años del franquismo se utilizara este hecho histórico como un elemento frente a la dictadura, vinculando esa lucha comunera frente a Carlos I con la lucha antifranquista, y, en plena Transición con la defensa de la autonomía frente al estado centralizado como siglos atrás las ciudades castellanas se resistían a perder poder.

Más difícil de entender es la relación que han mantenido algunos sectores políticos con esta celebración. Es de suponer que la propia génesis del 23 de abril pudiera generar algo de reticencias, pero la retirada en los primeros años de democracia de esta, estando ya aprobado incluso el Estatuto de Autonomía, hizo que inevitablemente sólo hubiera presencia de movimientos progresistas y regionalistas. Pese a que en el siglo XXI eso ha ido cambiando, es necesario avanzar hacia una mayor normalización de la presencia de todas y todos, porque una comunidad se construye desde el respeto y la pluralidad, siendo la fiesta un reflejo de ello.

Actualmente el 23 de abril sigue teniendo ese carácter reivindicativo, y así debe seguir. Un lugar donde se piden soluciones para las diferentes problemáticas y carencias socioeconómicas de nuestra tierra.  En los últimos años ha tomado especial relevancia la lucha en defensa del territorio (macrogranjas, energéticas, prevención de incendios…) y calidad de los servicios públicos (sanidad, transporte…), pero siempre han estado presentes la defensa de las tradiciones y el folclore. Lo cual también nos da otra dimensión de lo que significa Villalar, como es la defensa de esos rasgos culturales que nos unen y que muchas veces se han intentado desplazar frente a otros que se presuponían, erróneamente, más válidos.

Por todo ello el 23 de abril hay que potenciar la fiesta en Villalar, sin olvidar que el movimiento comunero fue muy extenso y que hubo más lugares clave que hay que poner en valor. Sin ir más lejos, nuestro municipio fue uno de los epicentros del poder comunero, aquí estaba la Reina Juana y aquí se instauró la Santa Junta. Si Villalar simboliza el final de los comuneros, Tordesillas representa el momento en el que intentaron gobernar Castilla.

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