Antes loco con todos, que cuerdo a solas (Baltasar Gracián)
Nos decía el alcalde recientemente que los tiempos cambian. Para mejor, claro. Por eso cada fiesta que se organiza es más repugnante que la anterior.
Ya ha perpetuado un año más la tradicional costumbre de maltratar a animales y personas con una programación infernal que impide garantizar un mínimo de salubridad en espacios públicos y el descanso de aquellos vecinos que intentan refugiarse infructuosamente de esta barbarie en sus domicilios.
La catarsis colectiva ha llenado todas las calles de vómitos, orines y demás inmundicia como manda la tradición. Un escenario escatológico dantesco financiado con fondos públicos, que alimenta la sinrazón popular y el rédito político de quienes ofrecen al pueblo esta dádiva tan generosamente administrada con el fin de asegurarse un futuro prometedor.
Ángeles Díaz



