Fernando Paz Cristóbal, reconocido historiador, profesor y escritor, nació en Madrid, en 1966. Autor de diversos libros, algunos de ellos publicados con la editorial Luz de Trento, entre ellos La misión histórica de España; una obra colectiva con una visión particular importante a cargo de varios escritores. Colaborador intermitente de la cadena televisiva El Toro y crítico sin ambages de las ideologías de izquierdas, ha sido borrado de algunas páginas de Internet, como Wikipedia, y en otros casos tachado abiertamente de nazi, por identificarse más con posturas conservadoras que progresistas, igualitaristas, aperturistas, e incluso liberales. Apuestas todas ellas que, sin duda, lejos de avanzar hacia una mentalidad claramente democrática, intentan postularse permanentemente, mediante formas de presión inadmisibles, tales como la del pensamiento único, tanto a nivel político como social, económico, o cultural. En palabras propias de Fernando Paz, “la izquierda no soporta la libertad de expresión cuando se manifiestan ideas y palabras que le molestan”. (Charla de 30 de octubre de 2025, en Torrelodones, Madrid).
Sin embargo, a pesar de esta “batalla” que debe librar a diario contra sus adversarios, Fernando Paz sigue en la brecha, en un intento de dar a conocer libremente su opinión y puntos de vista acerca de la situación que vive nuestro país, España, en la actualidad. Una cuestión que, desafortunadamente, cada día adquiere tintes más preocupantes, debido a la intervención en el terreno político y gubernamental de un personaje extremadamente pintoresco, grotesco y, diríamos que hasta peligroso, con un mensaje siempre electoralista, lleno de cinismo, que incita a la crispación y revive el ambiente ya olvidado entre bandos, que un día supusiera la desgracia para nuestra patria.
En otra entrevista mantenida en un canal de YouTube, manifestó: “no descarto la posibilidad de que Marruecos esté chantajeando a P. Sánchez y a altos cargos del PSOE. Los ceutíes están viviendo un auténtico infierno…” Y añadió que únicamente, a fecha de hoy, solamente tres ministros del ejecutivo no hicieron nada, a propósito, cuando tuvo lugar la invasión, el 7 de Septiembre de 2026. Aclaró además que esos ministros fueron Margarita Robles, Marlasca, y Luís Planas. Lo cual, desde el punto de vista de la seguridad nacional, no deja de ser una postura gravísima y hasta sancionable.
También reveló que “…existe un gran número de cargos y excargos socialistas que tienen negocios importantes en Marruecos”. ¿Por qué?, nos preguntamos. Pues, sencillamente, porque “El sultán paga bien…”.

En otro sentido y entrando ya en el terreno de la problemática ceutí y melillense, el historiador dio datos: “En Abril de 1979, Juan Carlos I ofreció a Hassan II entregar Ceuta y Melilla a Marruecos”. Y aclaró que, este ofrecimiento viene motivado por el conocimiento de que Marruecos posee una superpoblación a la que no puede ofrecer un futuro razonable en ningún sentido, viéndose abocado a buscar una salida a este problema. Para él, aclara Paz, una solución fácil, que no sea mantenerlos en las cárceles. De forma que, asesorados por miembros de asociaciones Marroquíes, les inducen a emigrar a España. Pero, para que les concedan el asilo, deben declararse homosexuales. Por lo que existe un porcentaje altísimo de emigrados que han utilizado esa excusa para conseguir papeles en España. De hecho, un gran número de los que han entrado en esta ola invasiva tenían esa intención. Y quizá por ello, muchos, conocedores de que esta circunstancia les impediría alcanzar su objetivo en nuestro país, han desistido y decidido regresar a Marruecos.
Preguntado acerca del destino de Ceuta y Melilla, tras esta invasión, Fernando Paz manifiesta: “Pasará lo que Marruecos quiera que pase.” La explicación que da acerca de esta idea es que “lo que está ocurriendo en el caso de Ceuta es lo que se conoce como guerra híbrida. No es, por tanto, una guerra abierta. Sino una respuesta a sus intenciones motivada precisamente por ese aspecto que apuntaba anteriormente, la demografía. Por eso, esta invasión de Ceuta lo es en toda regla. Pese a que se nos esté “vendiendo” como otra cosa. Sin embargo, todo es una operación perfectamente planificada, cuyas miras se extienden incluso a Canarias. Y en este caso, Marruecos lo que hace es utilizar el arma más poderosa que posee, el elemento humano; ya que ello supone la base para hacer valer permanentemente sus derechos de cara a la Unión Europea. En realidad, se trata de un problema que hunde sus raíces en los últimos años el franquismo. Y, básicamente, radica en la construcción de Marruecos como Estado. Por muchas razones: tensiones internas en cuanto al poder político, en cuanto a la extensión territorial, a la heterogeneidad demográfica, etc.”
Toda esta cuestión, en opinión del historiador, comienza con la crisis del Sahara y la Marcha Verde de hace cincuenta años. Siendo a partir de la independencia de Marruecos cuando da comienzo una relación ambivalente con el actual Gobierno y sus socios del sur.

Pero para comprender toda esta problemática que se ha generado alrededor de Ceuta y Melilla, conviene no perder de vista otro delicado asunto –manifestó–. Es el hecho de que exista en España más de un millón de marroquíes. Lo que significa para España tener infiltrada en su territorio algo así como una “quinta columna”. Algo que, en caso de conflicto, supondría un obstáculo añadido.
Resumiendo: la clase política, desde la última década franquista, toma posiciones de cara al futuro, en cuanto a la problemática de los territorios españoles en el norte de Africa. De tal manera que, su pensamiento es: “Si para evitar un conflicto hay que ceder Ceuta y Melilla, se cederán”. Y toman esta decisión debido, fundamentalmente, a que todos sabían que Washinton apoyaba solapadamente la desocupación de aquellos territorios españoles en Marruecos. Así que, categóricamente, se desecha el enfrentamiento por razones de pánico al conflicto. Y esta postura hace que la tensión en la zona de Ceuta y Melilla vaya por otros derroteros. Y esto es así porque, en el caso de estas plazas, que no son zonas marroquíes sino que constituyen esencialmente parte de España, el problema se halla en que la política española en el norte de Africa no es única y principalmente evitar el conflicto. Estriba de hecho en esa reacción española en los años pasados, consistente, precisamente, en su intención de, a través de diferentes procesos, acabar cediendo a los requerimientos del reino alauita.
También hay que aclarar, recurriendo a todo lo que conlleva el ejercicio de la diplomacia, que esto está sucediendo no sólo en nuestro país sino en la práctica totalidad de las naciones del globo terráqueo. El motivo es que, dentro de la política exterior, el planteamiento es que “hoy día, no hay amigos ni enemigos, sino intereses”. No importan las ideologías, sólo los intereses.

Por otro lado, no debemos olvidar –añade– “que la democracia de hoy día es una mentira”. Todo eso del humanitarismo, el estado del bienestar, la igualdad… es pura retórica. Pensemos que, en nombre de la democracia, se han bombardeado países, arrasado pueblos, quemado centenares de seres humanos con napal… De modo que toda “esa supuesta vocación democrática no es más que un afán de arrojar al otro”. La propuesta inicial de Juan Carlos I era crear un status de soberanía compartida durante un tiempo, y después entregar la plaza. Porque el problema realmente no era Melilla, sino Ceuta. Y, en aquel momento, la resistencia de los militares era muy fuerte. Además, en febrero de 1982, Hassan II visita Mallorca. Es un episodio crucial. La finalidad del rey de Marruecos en aquel momento era aprovechar el ocio de Juan Carlos I para tratar cuestiones políticas de su interés. En esa reunión, a la que asisten otras personalidades del gobierno, Juan Carlos I ofrece Ceuta y Melilla a Hassan II. Sin embargo, el proceso es complicado y Juan Carlos I le brinda a Hassan II una solución. La pertinaz insistencia de Hassan II acaba irritando a Juan Carlos y le dice: “mira (…) lo que tienes que hacer es llenar Ceuta de parturientas y de gente joven, y en unos años aquello es vuestro. ¿podemos ya hablar de barcos…?”. (este es el testimonio personal que tengo de Sabino Fernández Campos, “mano derecha” del rey Juan Carlos I). Algo que bien podría ser considerado por cualquier español de bien como una traición. Y no era la primera. Además, si, ante una invasión como la que se ha producido en estas semanas, no ha habido información por parte de los servicios españoles, o no se han enterado, habrá que preguntarse ¿dónde están las dimisiones? Habrá que preguntarse además ¿por qué no se hizo nada si se tenía conocimiento de lo que estaba sucediendo? Todo esto demuestra la existencia de una connivencia. Y sin embargo todo es algo que ha sido siempre respaldado por el PSOE, a través de más de uno de sus miembros destacados en la política. Existen declaraciones y manifestaciones en este sentido: los de servicios diplomáticos afectos al PSOE; los de Máximo Cajal, en su libro Los límites de España propone la entrega de Ceuta y Melilla; la Sra. Trujillo, antigua ministra de vivienda con Zapatero, el primer acto político de Felipe González, cuando llegase al gobierno, sería el reconocimiento de la República saharaui. De hecho, ya en los años veinte era el partido abandonista en este sentido… Y, si a todo esto añadimos la gran cantidad de intereses que el PSOE y muchos de sus miembros más destacados tienen en Marruecos… (el historiador hace un gesto, abriendo ambos brazos, en señal de “qué podemos esperar”.)
Respecto del programa PEGASUS, es la “guerra” que Marruecos está manteniendo contra España desde hace tiempo, el entrevistado manifiesta: “Probablemente, esta es la invasión más grande de homosexuales que se ha producido en la historia. Porque los marroquíes –como dije antes–, para que los acepten en el país donde piden asilo, afirman ser homosexuales. Las ONGs les llevan asesorando en esto y en otras cuestiones desde hace mucho tiempo. De hecho, hay M.E.N.A.S. que tienen nietos. Pero lo ocultan, ya que saben que, según las leyes marroquíes, esto está muy penado, con multas e incluso con penas de cárcel de hasta 3 años.

En otro orden de cosas, no podemos admitir que un Presidente de Gobierno diga que no ha hecho nada porque estaba de vacaciones. Y eso, ante el deber urgente de hacer algo frente a lo que él mismo califica de INVASIÓN. La Historia está llena de casos en los que se han tomado medidas drásticas contra de esta clase de dirigentes. Menos en España. Las playas tomadas; los barrios tomados, los montes tomados,… Somos un país que no se toma en serio a sí mismo. Y el globalismo interfiere en este sentido, haciendo que todo se halle en absoluto retroceso. De hecho, en el mundo, ya nadie juega a esto del globalismo; sólo en Europa se toma en serio esta fantasmada. Quizá porque en nuestro país y en Europa hay una cantidad de tontos por metro cuadrado desorbitada.
En otro sentido debemos decir que la delincuencia, a raíz de este problema, se ha multiplicado por seis (6), además de las enfermedades, como la tuberculosis, ya erradicada en nuestro país. Son gente proveniente de lugares en los que no existe ningún control sanitario. Algunos vienen con sarna. Pero la ministra, Mónica García, dice que la invasión no tiene nada que ver con eso.
El entrevistador pregunta: –Entonces, ¿descartas la posibilidad de que Marruecos, a través de Pegasus, esté chantajeando a P.S.?
“En absoluto –responde el historiador– Lo malo de los conspiranoicos es que al final siempre tienen razón. Recordemos el caso de la pandemia: en la mayor parte, todo lo que se decía por los conspiranoicos se ha cumplido punto por punto. Para poner un ejemplo: los teléfonos del Pedro Sánchez y de tres o cuatro ministros de su gobierno fueron infectados a través de un softwer de fabricación israelí llamado PEGASUS. Lo que no sólo un hecho real, existe una sentencia judicial, de abril de 2022, que determina que fueron infectados. ¿Quién los infectó? En la sentencia no se especifica. Pero todos podemos imaginarnos quién o quiénes fueron, debido a que Israel no quiso facilitar esos datos para no descubrir al “espía”. En esos teléfonos y en los móviles, existía información personal y política. Y está claro que alguien, a través del PEGASUS, TUVO CONOCIMIENTO DE ELLO. ¿Quién es ese alguien? Evidentemente, ¿quién podría ser sino Marruecos?

Y todo esto sin entrar a explicar el caso González Laya y su dimisión como ministra. Y su sustitución por el actual ministro de exteriores, Albares; un hombre extraordinariamente cercano a Marruecos, que está emparejado con la presidenta de la fundación Cruz Roja, a la que destina graciosamente sustanciosas partidas presupuestarias. Un flagrante conflicto de intereses que, en cualquier país del mundo, sería vergonzante e invalidaría a un ministro. Este tinglado hace que Marruecos promueva un proceso judicial contra González Laya, con la intención de que sea condenada por los tribunales españoles. Lo que contribuye a que José Bono entre en el juego de la política internacional, a través de un personaje marroquí de origen tangerino, abogado, lo que lleva a Bono (testigo de su boda) a realizar inversiones inmobiliarias en Marruecos. De pronto, su sociedad limitada de escasísimo capital, adquiere un valor de más de un millón de euros. Esta es una de las claves. Pero hay un gran número de cargos y ex–cargos socialistas con negocios en Marruecos.
Otro de los que están metidos en estos negocios es Luís Planas, ministro de agricultura. Lo que lleva a España a firmar un acuerdo con MERCOSUR, con el consiguiente desmantelamiento de la agricultura española. Luis Planas es un hombre de Marruecos. Lo digo con toda rotundidad. Tiene negocios en Marruecos, fue embajador en Marruecos, con el zapaterismo, para gestionar la crisis del 11 M, donde las sospechas de que Marruecos estaba involucrado no están muy lejos. De hecho, los autores eran marroquíes. Luís Planas está en posesión de la más alta condecoración que concede el reino alauita. De manera que, si todo esto puede ser peligroso para Marruecos, igualmente para España. Pero a mí, particularmente, lo que me preocupa es que lo sea para España.

Por otro, la salud del rey de Marruecos es especialmente delicada. Su vida se mueve entre Gabón y París. Y en Marruecos, entre los militares existen grupos de poder muy fuertes, tanto económico como político, que rigen y tienen en un puño a Marruecos. Es lo que se llama Magzen. La sucesión del rey es un tema que está, desde hace tiempo, sobre la mesa. En principio, el relevo lógico sería su hijo. Pero entre el ejército las preferencias se vuelcan hacia el hermano del rey, Muley Rasshid, que es el favorito del ejército. Mohamed VI, como padre, ha intentado vincular a su propio vástago con el ejército. Pero, al parecer, no van por ahí las cosas; por lo que se impone la necesidad de que el heredero se gane por sí mismo al ejército. Debemos tener presente que, en Marruecos, el ejército no es un concepto de poder al estilo europeo, sino un conglomerado de poder económico. No olvidemos que, a comienzos de los años 70, el ejército intentó asesinar a Hassan II. Y qué hizo Hassan II, comprarlos. De ahí que los altos mandos militares vivan en la opulencia, en un país donde la norma general es la pobreza (no una pobreza extrema) en comparación con España. Además, los militares están metidos en todos los negocios bancarios y empresariales. De hecho, nada puede hacerse en Marruecos sin ellos. Por lo que la opinión general en los corrillos mediáticos es que el ejército es el verdadero poder de Marruecos, y que, en algún momento, podría constituirse en una Junta Militar. Algo que, desde mi punto de vista, considero exagerado. De ahí el problema.

Por otra parte, la mano derecha de Mohamed VI es el Gima. Un hombre que organizó el asalto de Ceuta, jefe de los Servicios de Seguridad. Algo así como quien en estos momentos, de facto, gobierna Marruecos. La idea del Gima es ganarse al ejército. Pero para ganarse al ejército, se muestra permanentemente bastante antiespañol y, sobre todo, a favor de la cuestión Ceuta y Melilla. Y, de vez en cuando, de la adhesión de Canarias. Su reivindicación es en este sentido permanente. Se sabe que, en las últimas semanas, tres ministros de Mohamed y de tres partidos diferentes han afirmado que Ceuta y Melilla tienen que regresar al seno de la patria. Entre ellos, el Ministro de Justicia y el de Asuntos Religiosos. El peligro, por tanto, para España está en que el heredero debe ganarse la buena voluntad y los anhelos del ejército, lo que supondría para España, si no se tomaran medidas por otra vía, perder Ceuta y Melilla. Hay que decir que, si bien es cierto que la diferencia militar entre ambos países favorece a España, Marruecos, en contrapartida, es experta en despertar debilidades. Y ello implica su conocimiento de que España no esté por emplear el ejército en esta cuestión. Entonces, ¿de qué nos sirve tener el mejor ejército? ¿tendremos que llevarnos la pedrada? El problema pues, somos nosotros. Tampoco tienen entre ellos progresistas que traicionen a su propio pueblo, como en España; y hay que aclarar que las ONG´s marroquíes son diferentes ideológicamente a las nuestras, etc. Además, Marruecos tiene política exterior. España, no. Lo que nos sitúa en un plano de enorme debilidad. El futuro, no sabemos, tal vez lo que quiera Marruecos. A no ser que España dé un paso al frente en forma de recuperación del sentido nacional, que es lo que más falta nos está haciendo.
La postura, por consiguiente, más inteligente por parte de España a partir de este momento, sería evitar el conflicto armado, pero comenzando por impedir abrumadora y firmemente que la frontera entre Marruecos y las zonas españolas fuesen traspasadas, ni siquiera por un marroquí más que fuese leal al país enemigo. No hay otra. Y esto, cualquier persona con el más mínimo sentido de Estado, lo entiende de una manera intuitiva, inmediata. ¿Por qué nuestros gobernantes no? Porque están en lo que están, en sus negocios, en sus intereses personales y particulares, y no en los nacionales y patrios. Y todo este conjunto de aspectos hace que el futuro de Ceuta y Melilla sea tan incierto.
Otra posible solución del problema, al menos en un espacio de tiempo más o menos ilimitado, sería hacer pública la información que cierto ex-agente secreto marroquí tiene en su poder a través de Pegasus. Un elemento que está siendo protegido por el CNI de España, y a quien se intenta persuadir de que se entregue voluntariamente a la Audiencia Nacional (ya que Marruecos le pide inmediatamente la extradición). A lo que él se niega. En estos momentos se desconoce su paradero. La información que este ex-agente tiene a través de Pegasus, incluye aspectos del narcotráfico en el Estrecho, donde existen bastantes datos de implicación gubernamental por parte de España y que salpicaría igualmente a la monarquía marroquí y al Magzen, quienes consiguen una parte importante de sus ingresos por este conducto. De hecho, es sobradamente conocido que la mayor parte del narcotráfico que circula por el estrecho procede de aquel país, y que, en cuanto se refiere al cultivo y transporte, mantiene implicadas a más de un millón de personas. Y tanto en suministro de combustible a las narcolanchas, como retirando efectivos de la zona, desarticulando unidades de la Guardia Civil dedicadas a la persecución de este tipo de delincuencia, etc. Quien crea que todo lo que está sucediendo en España es casual… Y toda esta información se halla en poder de un agente llamado Iyawui; quien supuestamente ha hecho entrega de ella a Jabarot (el agente que publicó en Telegram un mensaje que decía textualmente: “¿A alguien le interesa información sobre Pegasus y Pedro S.? Inmediatamente a continuación de esto, este canal de Telegram cerró. Por presiones, evidentemente, del Gobierno marroquí. Así que, la única salida de todo este laberinto es ponerlo en conocimiento de la Audiencia Nacional y de los jueces, para que todo acabe teniendo un impacto generalista demoledor. Y para terminar, sólo decir que, desde 2018, sólo permanecen en el gobierno de P.S. tres ministros: Marlaska, Margarita Robles, y Luís Planas, además de P.S. Lo tres expiados por Pegasus. ¿El futuro?, elecciones anticipadas. Sánchez, probablemente, presentará unos presupuestos sociales para dar a elegir al electorado (o yo, o la ultraderecha), e intentar continuar en el poder otra temporada. Y si su pregunta es cómo creo yo que terminará todo esto, mi respuesta es que, de una un otra forma, Pedro S., antes o después, terminará mal. Y como contrapartida, Ceuta acabará bien. Y el infierno de los españoles que la habitan lo hará definitivamente.
Fuente: https://yutu.be/xdQ96Hr3WfU?is=eLuaINpozECw9mhs
CONCLUSIÓN: como hemos visto, la explicación de Fernando paz es clarísima y meridiana. No hay que rebuscar demasiado para extraer el fruto de su relato. Una mezcla de acontecimientos que, entrelazados unos con otros, forman lo que en líneas generales podemos denominar Historia reciente pura y dura de los acontecimientos acaecidos entre los últimos años del franquismo y a partir de la implantación de la democracia en una parte muy concreta de la geografía española, Ceuta y Melilla. Pero también un relato que tiene sus orígenes en el nacimiento mismo del Estado marroquí como nación, así como de sus intereses en cuanto a política no sólo exterior sino territorial se refiere.
No se trata, pues, de un cuento, sino de una narración con pelos y señales, en la que se citan fuentes directas e indirectas que dan noticia no sólo de la delicada situación en que se encuentran dos provincias españolas, también de la enrevesada cuestión diplomática en la que están inmersas, sin que ni una ni otra sean conscientes de ello. Algo que, puestos a extraer deducciones, a lo menos que se puede llegar es a una idea de traición por parte de una de las partes implicadas. Tanto es así, que da la impresión de que quienes toman decisiones en determinados momentos, personas con poder al más alto nivel nacional, parecen despreciar el origen histórico de la cuestión. O, cuando menos, no poseer un conocimiento fiel del mismo.
No se trata por tanto de una apreciación a la ligera. Se trata de una versión contrastada de los hechos, en la que los protagonistas, tanto a nivel político como diplomático, basándose en intereses mezquinos y, en ocasiones, cobardes y escasos del más mínimo sentido de Estado, ningunean el pasado Histórico de la nación para avenirse a una conveniencia que ni siquiera es consultada con el pueblo. Un elemento que, en tales circunstancias, también tiene todo el derecho a decidir. Para eso está la democracia, no para aprovechar sus coyunturas cuando nos conviene desde nuestra situación preferente.
De esta guisa, la narración del historiador, en este caso, no deja lugar a dudas. Y el lector, desde su mayor o menor desconocimiento de los hechos en sí mismos y de su realidad más profunda, ha de decidir, tras haber leído detenidamente cuanto en el relato se refiere, con qué parte de la verdad se queda. En nuestra opinión, sólo existe una: en la actualidad, la democracia sirve más para mantenernos ciegos que para darnos una visión clara de las cosas.

