

Llama a las puertas el patrono de los toreros, San Pedro Regalado, quien además lo es de la Ciudad de Valladolid y las castañuelas de fiestas resuenan por la capital del Pisuerga. Uno de los momentos más importantes por aquello de la participación de las personas son las dos corridas de toros programadas para la ocasión. Una de ellas solventada por el capítulo obligado de las sustituciones como consecuencia de las heridas sufridas en la plaza de Sevilla tanto por Roca Rey como por Morante de la Puebla que han hecho mutis por el foro.
Loas sustitutos, Talavante y Borja Jiménez son dos buenos diestros toreros con lo que el cartel es también de los llamados «redondos» aunque el público prefiere ver en la arena a quienes la fama les precede y aúpa en la singularidad del arte de torear. Y aquí, sin duda alguna, Morante se lleva la palma. Y más desde su reaparición tras el corte de coleta en Madrid allá cuando terminaba la temporada taurina en las Ventas, las lágrimas y el desconsuelo, reconvertido en vuelta gloriosa como cuando MacArthur volvió a las Filipinas.
Por supuesto que el peruano Andrés Roca Rey supone un tirón espectacular del abono y eso lo tienen muy en cuenta las empresas, pues en buena lógica hay que comprender que quien organiza, aporta y pone su dinero en el negocio, lo hace para aumentar y mejorar la cuenta de resultados y no para entretener al personal. Y todo va por encima de gustos particulares. Y aunque uno de los preferidos para nosotros era el torero de Alicante, en varios momentos, su situación y desarrollo de la lidia en horas más bajas, ha quedado para mejor ocasión.
En todo caso, bienvenido San Pedro Regalado y que el coso del Paseo de Zorrilla vibre un año más en el mayo florido y hermoso con la fiesta de toros en el serial.
Foto: José SALVADOR.


