

Casi tres horas después del comienzo de la corrida por la feria de San Vitorino en Arévalo, cuatro desmayos e incidencias entre los espectadores como consecuencia del calor y faenas más que largas ante los toros de José Vázquez en el albero de la capital de la Moraña por parte de la terna actuante, Fortes, Víctor Hernández y Marco Pérez, la devolución de «desconfiado», cuarto de la tarde que entró y salió del toril en tres ocasiones porque la puerta no podía cerrarse a tiempo y los cabestros no se hermanaban con el toro, al que el pañuelo verde del Presidente le mandó al corral por cojera ostensible… Y si a eso añadimos las suculentas meriendas que se repartieron por el tendido, se tendrá claro que demasiado poco tiempo duró el festejo para tanta interrupción y anormalidad.

Al final los dos toreros jóvenes, el madrileño Víctor Hernández que cortó una y dos orejas en su lote y Marco Pérez que desorejó al tercero de la tarde salieron izados a hombros por la puerta grande.
La Plaza tuvo algo más de media entrada, con la sombra abigarrada y el sol desangelado, sin casi ningún espectador pues el calor era sofocante, imperial, y el cemento del graderío cocía el antifonario de los espectadores valerosos que se atrevieron a colocarse en la solana. Incluso el grupo que estaba en el sol cuando una nube cubrió al astro rey prorrumpió en aplausos y ovaciones.
Otra cosa que quiero destacar antes de nada en mi crónica es la petición fuera de lugar por parte de uno de los peones de Víctor Hernández que, agarrando el rabo de la res daba imprecaciones para que se le entregara a su torero. Incluso llegaron a cortar dos orejas del burel cuando el premio era solo de una. Aquí el público silbó cuando el diestro saludaba con dos peludas en sus manos y tiró una, seguramente comprendiendo que el premio de dos orejas era excesivo ante la faena realizada.
Fortes, el torero malagueño estuvo valiente y decidido en el que abrió plaza un «quitador» marcado con el número 11 que le echó mano en un giro, dándole un pitonazo de cinco centímetros en su muslo, siendo atendido por la cirujana Marta Pérez en la enfermería y que, pese a la herida, salió a matar al cuarto de la tarde. Fortes estuvo como digo muy entregado en su faena, pisando terrenos muy comprometidos, como confiando plenamente en su decisión y labor. Lástima que luego con el acero no estuviera afortunado y despachara a sus enemigos con varios pinchazos y una estocada que hizo fea guardia en el sobrero, cuarto bis, de la tarde.
Sin embargo el público de Arévalo le premió con la ovación cariñosa en ambos, correspondiendo el diestro con el saludo al respetable.
Víctor Hernández, el torero que evoca con su quietud y formas a José Tomás, el diestro de Galapagar, toreó muy bien a sus dos enemigos, con soltura y gracia, arrimándose y en un palmo de terreno, con los pies pegados al suelo, templando la embestida de sus dos enemigos. Este fue el torero que mejor interpretó el toreo en Arévalo esta tarde y además triunfando merecidamente.

Y Marco Pérez, el niño prodigio de Salamanca, cada vez va entonándose en la forma de torear. Supuso en su día un soplo de aire fresco y hoy en Arévalo ha estado sobre todo frente al que cerraba corrida con entrega, solvencia y decisión. Sin embargo el acero le jugó una mala pasada, perdiendo los trofeos ganados. Menos mal que ante el tercero de José Vázquez, un «segador» que acudió con alegría a los cites, las dos orejas cayeron en su esportón.
En resumen, la corrida en honor a las fiestas patronales de San Vitorino en Arévalo, preparada con rapidez y poco tiempo por Martín Perrino, se cierra con un balance más que positivo,
Y cuando ya lo noche cernía su manto oscuro sobre Arévalo, vimos salir a los toreros de la Plaza por la puerta grande.
En el siguiente reportaje de José FERMÍN Rodríguez, alguno de los mejores momentos de la tarde.
FICHA DE LA CORRIDA:
Arévalo. Algo más de media plaza. La Banda de música tocó el Himno nacional antes de romperse el paseíllo. Se han lidiado toros de José Vázquez, uno de ellos como sobrero, nobles, desiguales de presentación, para Fortes, ovación y ovación. Víctor Herrnández, oreja tras aviso y dos orejas y Marco Pérez, dos orejas y aplausos tras aviso.












