
El torero de Torrejoncillo, Emilio de Justo, ha sido el triunfador absoluto de la tarde de hoy ante un toro de la Purísima y otro del Vellosino que aguantaron sin doblar. Faenas dominadoras, plenas de entrega y valor, yéndose a portagayola para recibir al quinto, ese del que dicen no hay quinto malo, un Vellosino noble y escaso de fuerza pero que siguió las telas del torero con cierta prontitud, casi, casi, como perrillo amaestrado. Porque hubo momentos en que el torero se desató en su concepción, levantando los olés y los aplausos del respetable que además le pidió el premio con fuerza.
El primero de su lote se lo brindó a Mario Navas, convaleciente de su rotura de clavícula tras la cogida sufrida el pasado mes en Toro. Lo había recibido con el capote a una mano en lances entregados y ajustados que hicieron brotar los primeros aplausos con fuerza en el Coso del Paseo de Zorrilla. Pese a la flojera del animal, De Justo mostró su deseo de agradar a pies quietos el inicio y por naturales ya metido en harina de la faena. Despachó al burel de estocada entera, trasera y tendida pero que finiquitó a “celeste” el de la Purísima que completaba el encierro de esta tarde. Y ante el quinto, recibido a porta gayola y con una larga de rodillas en el tercio, a continuación le sopló cuatro chicuelinas y un remate muy ovacionado. Brindó al público y comenzó su faena de rodillas, casi en los medios, citando al toro de dentro afuera. Muy bien en todo momento, gustándose y metiendo al toro en su muleta prodigiosa al que hizo pasar por ambos pitones. Terminó flexionando la pierna por abajo para cuadrar y conseguir una entera que despenó a “español”, recibiendo las dos orejas y abriendo así la puerta grande de la que salió con la sonrisa en sus labios y con la labor perfectamente realizada.
David de Miranda, el sustituto de Mario Navas, también brindó uno de sus toros al joven torero vallisoletano, un “panderito” bajo de fuerza, pero noble y repetidor al que Miranda realizó un quite inmenso, genial, extraordinario, de lo mejorcito de la tarde. Muy entregado en la faena el diestro tuvo tiempo de darle un redondo muy bueno con el remate y desplante final que puso a los espectadores en pie,ante la cara del ejemplar del Vellosino. Tras conseguir una estocada entera recibió la oreja. No pudo completar su buen estado de forma y torería frente al sexto de la tarde, huidizo y abanto al que despachó con un entera perpendicular, precisando el golpe de descabello para manda al desolladero a este “tendero” que no vendió nada.
Y he dejado para el final de mi crónica al Director de Lidia y torero de época Morante de la Puebla quien no toreó en Valladolid ni por asomo. Y eso que se le aplaude hasta por las intenciones, admirado y reverenciado este diestro sevillano está en horas bajas y si además le tocan dos ejemplares del Vellosino, sin fuerza, ni raza ni bravura, ni nada por el estilo, la decepción de sus seguidores y agradaores fue mayúscula. Le tocó abrir corrida lidiando a “gitano” un zambombo del Vellosino que no se tenía de pie, al que despacharon con una varita y un tercio de banderillas mejorable. Con la muleta el dela Puebla trenzó una faena deslavazada y además pinchando reiteradamente con el acero tres veces como la negación y metiendo la estocada al cuarto intento. Pitos al toro y silencio para el torero.
Pareció que Morante ante el cuarto nos iba a mostrar su bello arte de torear y a fuer de sinceros, lo intentó, pero el toro, brusco, sin clase impidió al cigarrero mostrar su torería y más cuando desde el tendido el vozarrón de un chusco le gritó: “Este no te coge” y él le contestó con el gesto de la mano que bajara él a torearle. Hay un par de lances en la faena de muleta con el sonido del pasodoble de su mismo nombre de cierta calidad, pero todo se difuminó como un azucarillo en el agua. Le despachó de una entera y recibió la ovación del respetable correspondiendo el torero desde el tercio con su saludo, mientras que al toro le pitaron con ganas en el arrastre.
En fin. La corrida de expectación, casi de decepción salvada por una faena de Emilio de Justo que encandiló a la concurrencia y la decisión del onubense de Trigueros, David de Miranda. Lo demás, nada de nada.
FICHA DE LA CORRIDA.
Valladolid. Tercera de Feria. Lleno. Excelente temperatura para la práctica del toreo. Toros del Vellosino, sin fuerza, flojos pero nobles y uno de la Purísima, noble, para
Morante de la Puebla, silencio y Ovación.
Emilio de Justo, oreja y dos orejas
David de Miranda, oreja y Ovación.
Fotos: FERMÍN Rodríguez.













