
Lo de este joven torero de Cantalpino (Salamanca) hoy ha hecho temblar la estructura de las Ventas y la piel de los espectadores. Valor, entrega, decisión, ganas y venir a firmar unas faenas que han puesto el corazón en un puño a muchos aficionados, pero con una decisión increíblemente animosa y bella. En todos los tercios ha brillado el joven torero que llevan por esas plazas dos salmantinos lígrimos en este mundo taurino como son Ángel Castro y Nacho Matilla y especialmente frente a un sobrero de Bohórquez sustituto del titular de Montalvo, devuelto por falta de fuerza.

Ha habido un par de banderillas jugándose el pellejo, cuadrando en la cara, asomándose al balcón sin agarrarse a la barandilla del viento y sintiendo como el cuerno del toraco le levantaba la casaquilla, hoy de grana y oro, que llegó a poner en pie a toda la plaza, aplaudiéndole el arrojo, el buen hacer y la extraordinaria facultad física puesta a prueba en el grandioso coso de la Monumental madrileña.
Los que hemos seguido la corrida a través de las imágenes de TELEMADRID ni hemos pestañeado ante la osadía de este joven diestro llamado a ocupar un sitio de altura y honra en este abanico de los grandes toreros.

El valor esta tarde ha prevalecido junto a la emoción de la lidia por toda la terna que ha intervenido, a saber Garrido, Ismael y Navalón que han dejado con gran mérito su paso esta tarde en una de las últimas del serial isidril y que a buen seguro de haber habido más fuerza en los toros de Montalvo, la crónica tendría connotaciones más que épicas.
Ismael Martín, que brindó a su compañero Rubén Sánchez cogido ayer en la misma plaza, y elevado al cielo en una espeluznante acometida del toro que le rasgó las vestiduras, puso la plaza y la tarde a revientacalderas porque ya se sabe que cuando hay emoción y verdad, esta fiesta es increíblemente pasional, hermosa y grande.
Juventud, ¡divino tesoro!.


