Medina del Campo abrió la puerta grande el día de San Antolín a la terna actuante

por Jesús López Garañeda

Porque nada menos que siete orejas hubo en la mesa del reparto en la corrida anunciada, con la esperanza de ver a Talavante (siencio y dos orejas); Emilio de Justo (oreja y dos orejas) y Julio Norte (oreja y oreja) frente a los toros del Pilar, reses con las fuerzas justas y acusando una endeblez endiablada, pese a la nobleza y calidad de todo el encierro. Y los tendidos con un casi lleno, abarrotada la sombra y con claros en el de sol por aquello del calor asfixiante, inmisericorde, que azotó el graderío del Coso del Arrabal.

Pocas veces habíamos visto en Medina esta generosidad para con las faenas de los toreros, entregadas sí, pero con enemigos endebles, bajos de fuerza y más dispuestos a recibir oxígeno médico asistencial que casta y bravura con movimientos bravos y estremecedores. Se ve que el Presidente en esta tarde Morenta y el asesor de Alaejos Ojeda tenían la mano más predispuesta al pañuelo del premio que a mantener un criterio que siempre tuvo el coso del Arrabal, con lo que al final, la puerta grande se abrió para los tres espadas que marcharon sonrientes a su próximo compromiso torero.

Tras el paseíllo, la Banda de música de Medina del Campo interpretó el Himno Nacional de España y abrió plaza y corrida Talavante frente a un castaño del Pilar, flojo, más castaña que recio y poderoso,  y que no brindó a nadie le aplicó una faena poco emocional, con florituras pero más anodina que otra cosa. Además con los aceros estuvo muy deficiente al pinchar reiteradamente con metisaca incluido y retirarse en silencio a la barrera. Ante el cuarto estuvo mucho más animoso, enjaretando al burel dos faroles y una media muy aplaudida. Tras brindar al público, empezó de rodillas su faena donde un cambio de mano y unos naturales marca de la casa con el recurso del arrimón final valeroso y dejándose tocar los alamares lo firmó con una estocada entera muy efectiva que desató el clamor y la petición de oreja que le fueron concedidas por partida doble.

Emilio de Justo  con el segundo de la tarde, hizo una faena donde lo mejor estuvo en la soberbia estocada que le propinó al del Pilar, un volapié canónico, marcando los tiempos, quedando en el aire y metiendo hasta la gamuza el acero en el burel de El Pilar. La mejor estocada vista en toda la tarde de hoy esta del de Torrejoncillo, más que merecedora por sí sola de la oreja del premio. Y ante el quinto que brindó al público y que banderilleó estupendamente el subalterno local Roberto Blanco, el esfuerzo del torero fue memorable. Pleno de interés y entrega, sacando leche de un botijo, haciéndolo todo el diestro, como dicen en el argot, al noble, flojo  y con calidad de El Pilar. Una estocada entera traserita mandó al desolladero al burel y los pañuelos pidieron con fuerza la oreja concedida por partida doble por la Presidencia.

Completó la terna el joven torero astorgano Julio Norte que recibió con saludo capotero al terciado tercero de la tarde. Brindó la faena al público y empezó a pies juntos en el tercio con la voluntad de hacerlo lo mejor posible. Muy solvente el torero con un arrimón final muy aplaudido y reconocido por el público que pidió la oreja tras pinchazos y una casi entera, concedida de forma más que generosa por el palco y con justa petición de pañuelos tremolando por el graderío. Donde estuvo con valor y decisión, entrega y fe en lo suyo fue ante el que cerraba corrida al que citó de rodillas, esperando la embestida tardía del animal y manteniendo la emoción de la lidia. Muy solvente Julio Norte, alegre, desafiante por momentos de la física y de la prudencia pero que al final le sirvió también para cortar otra oreja y salir por la puerta grande de la plaza junto a sus compañeros.

FICHA DE LA CORRIDA:

Medina del Campo. Corrida extraordinaria de San Antolín, Casi lleno con alguna calva en la solana. Sonó el Himno Nacional de España antes de romperse el paseíllo. Se han lidiado seis toros de El Pilar, justos de fuerza, nobles y con calidad para Talavante, silencio y dos orejas.

Emilio de Justo, oreja tras aviso y dos orejas tras aviso.

Julio Norte, oreja y oreja.

Saludaron Raúl Ruiz y Roberto Blanco, subalternos, por sus magníficos pares de banderillas.

FOTOS: José Fermín Rodríguez.

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