Y LOS JUAN PEDRO ECHARON CIERRE AGRIDULCE A LA FERIA DE SANTANDER
La lluvia que tanta falta hace para apagar los incendios pavorosos de Madrid y de Ávila regó con generosidad el coso de Cuatrocaminos de Santander antes de salir el primer toro de la tarde en la corrida que llaman de Beneficencia, y hasta Vicente Zabala cuando le preguntó el día antes a José María Laza de Lances de futuro si tenían lona para cubrir el albero, como si aquí se utilizara chubasquero protector por aquello de que Morante estuviera a gusto y sin barros en la arena de Cuatro caminos, aquella que fue ferruginosa y que es una imagen muy difícil de olvidar al menos para mí, no pude por menos de sonreír ante la pregunta. Y es porque esta tierra cántabra es bendita y bonita, atrayente y acogedora, señorial y respetuosa a la que han retirado una de sus señales genuinas como la arena oscura.
El cuidado coso de Cuatro caminos, esa plaza hermosa que fue adquirida por el Ayuntamiento de Santander cuando lo presidía Juan Hormaechea Cazón me lo recuerda siempre una placa que pusieron en agosto de 1978 las peñas taurinas en prueba de reconocimiento y profunda gratitud que miro y leo todos los días al subir a la localidad, ilustrada con una gran fotografía de Arjona retratando un paseíllo del año 2022.
Lleno de No hay billetes otra tarde más para ver torear a Morante de la Puebla junto al niño prodigio de Salamanca, Marco Pérez, y el joven torero aragonés Aarón Palacio. Ellos han lidiado a “cornetero” “neblí” y “dichoso”, este último por ser director de lidia, al haber sido cogido Marco Pérez (el jefe Morante) y “caudillo” (Marco Pérez) y “balado” y “sofista” (Aaron Palacio), todos ellos de la ganadería de Juan Pedro Domecq que además han presentado variedad de capas en sus pellejos (jabonero; negro; castaño y colorado) por aquello de la variedad cromática de esta estupenda ganadería de la finca sevillana de lo Álvaro. Toros con genio y aspereza, justos de fuerza. El mejor el segundo, bravo y encastado.
Morante de la Puebla veroniqueó al noble jabonero y todos nos frotábamos las manos porque la cosa prometía, sobre todo tras el quite por chicuelinas, pero parar la lluvia y salir el genio del toro de Juan Pedro fue todo uno. Su faena de muleta, alargada más de la cuenta con pases a media altura, pese al esfuerzo del diestro, no caló. Un pinchazo y media estocada del sevillano y a otra cosa mariposa. El público le ovacionó.
Ante “neblí”, un castaño de Juan Pedro desrazado y sin fuelle, el de la Puebla lo despachó con habilidad logrando una estocada algo trasera, precisando además un golpe de verduguillo, con lo que también el silencio fue el manto que arropó a este cuarto de la tarde.

Le tocó fumar el puro del cierre de festejo, corrida y feria de este año 2026, un arca que se cerró con broche agridulce aunque tiempo habrá de comentar pues la presentación de los toros ha bajado un punto por debajo de lo que nos tenían acostumbrados en esta popular feria del Norte. Lo recibió Morante con faroles, a pies quietos y puso al público de pie. El toro con algo más de fuerza que sus hermanos iba al cite con una hermosura y delicadeza increíble. Pero falló a espadas, pinchando varias veces. La ovación fue intensa e inmensa agradeciendo el arrebato puesto en escena por este icónico diestro sevillano.
Marco Pérez, cogido por el segundo de la tarde, de nombre “caudillo” al que recibió a portagayola. La faena entregada y valiente con la mano derecha fue un auténtico ciclón desatando los olés y la ovación de los espectadores. Cuadrado el ejemplar se tiró a matar en derechura, de verdad y el animal le volteó de malas maneras, propinándole una cornada en el muslo derecho, surgiendo el ¡ay! angustiado de los espectadores. Fue trasladado a la enfermería y puesto en manos del equipo médico de la plaza y aunque la petición de orejas fue grande, el Presidente Manuel Martín tan solo le otorgó una, recibiendo en consecuencia una monumental bronca por su cicatería.

El parte médico dice: “Durante la lidia del 2º toro, ha sido ingresado en esta enfermería el torero Marco Pérez con una herida en el muslo derecho. Se realiza anestesia general balanceada y se explora la herida, que presenta dos trayectorias, superior hacia la cadera e inferior hasta tercio medio del muslo, afectando al músculo aductor y llegando hasta la zona del recto anterior del muslo /cuádriceps. Se practica lavado, hemostasia, se administra antibiótico (Augmentine) y se colocan drenajes. El cierre se realiza por planos tras dejar un drenaje.
Pronóstico: Reservado. Le impide continuar la lidia.
Es trasladado al Hospital de Mompia, Santander”.
El aragonés Aarón palacio instrumentó dos faroles al tercero de la tarde, bastote en su anatomía, bajo de raza, que no siguió con prontitud ni bravura la muleta de Aarón. Además no estuvo acertado con el estoque y tras varios pinchazos recibió el aviso del palco, recogiendo el silencio tras aviso por su actuación.

El quinto de la tarde salió el que cerraba corrida, anunciado como sexto para dar tiempo al maestro Morante a finiquitar y cerrar la corrida. Salió un toro llamado “sofista” y el animal poco sabio o experto no hizo honor a su nombre, pues aunque embestía con cierta calidad, su límite de fuerza era palmario. Anduvo Aaron Palacio con ganas y buscando torear con gusto y poderío. Sus estatuarios al final de una muy poderosa y delicada faena desataron los olés del público. Estocada entera y petición fuerte de trofeos, aunque de nuevo como sucedió en el de Marco Pérez tan solo asomó el pañuelo una vez, dando el joven torero dos vueltas al ruedo y monumental bronca al palco roñoso.
Y en el recuerdo de esta feria, en su despedida y cierre mi saludo desde TRIBUNA DE VALLADOLID a Javi Jiménez, de Mundotoro con quien compartí programa una de las mañanas de feria en la Cadena Cope, a Sixto Naranjo de Telemadrid, a Borja Cavia del Diario Montañés y a Saúl Amado, el letrado taurino, de La Razón por su cercanía y amistad y al empresario de LANCES DE FUTURO José María Garzón por su atención. Nos vemos en los toros.
FICHA DE LA CORRIDA:
Última de Feria de SANTANDER. Corrida de la Beneficencia. Lleno de No hay billetes. Toros de Juan Pedro Domecq , bien presentados, justos de fuerza tres de ellos, dos bravos y encastados, para
Morante de la Puebla, ovación, silencio y ovación en el que mató por Marco Pérez.
Marco Pérez, oreja en el único que toreó.
Aarón Palacio, silencio tras aviso y oreja con dos vueltas al ruedo.











