Ismael Martín se lleva el gato al agua en la corrida de Sahagún y sale por la puerta grande

por Jesús López Garañeda

Tres orejas fue el balance del torero de Cantalpino en la corrida de Sahagún donde destacó en el tercio de banderillas, especialmente ante el tercero de la tarde de nombre «hormiguero» de 515 kg de romana al que colocó un tercer par con riesgo, galanura y oficio, siendo muy aplaudido por el público, puesto en pie. Luego en la faena mejoró notablemente con el que cerraba festejo al que despachó de estocada entera y recibió las dos orejas del burel.

Estaba la tarde como anodina, tal vez por el sofocante calor y en una corrida presidida por Domingo Delgado de la Cámara al que lo mismo le vemos en un roto que un descosido pues en esto de los toros con eso de considerarse un pozo de ciencia taurina, que lo es, sin embargo hay situaciones que no deben ser ocupadas por quienes luego tienen el sacrosanto deber de contar a los demás cuanto sucedió en el ruedo. Y decía lo de la calor de sol y moscas, asfixiante y cojoneras una y otras, porque hay un momento de sopor acrecentado en el segundo toro, muy flojo, de Valdellán llamado «huertano» toreado por Álvaro Lorenzo quien con la montera pidiendo permiso a la Presidencia debió hacerlo con largueza toda vez que el palco estaba distraído en otros menesteres, pues el Presidente no se levantaba para acceder a dicha petición.

Con la espada tanto el Cid como Alvaro Lorenzo anduvieron torpes, propinando sendos sartenazos tanto al primero como al segundo toro de la tarde, además el estoque de ambos hizo guardia con lo que se afearon las acciones y desataron el silencio del público. Álvaro Lorenzo en el quinto, por aquello de no haber quinto malo estuvo algo más asentado y recibió una oreja por su faena con momentos de cierto gusto.

Y Manuel Jesús el Cid, solo nos deleitó con un par de naturales, metidos entre lo anodino en el desarrollo de su faenas, queriendo pero no pudiendo pues los toros de Valdellán no le acompañaron, sobre todo el primero de la tarde, bien presentado, con cuajo y romana, de nombre «grajero» que fue con alegría al caballo pero que ahí quedó casi todo. Y luego en la suerte suprema todo un calvario para el torero de Salteras.

En fin, la corrida de Sahagún en líneas generales no tuvo más historia que la de un joven torero, con hambre de triunfo que es de Cantalpino y se llama Ismael Martín que sudó, se esforzó y mató a sus toros con volapiés más que dignos, consiguiendo las orejas de sus enemigos. Y con este torero estuvo, y por ello me alegro, ya recuperado Rubén Sánchez, el excelente subalterno y banderillero que lidió estupendamente a sus toros.

FICHA DE LA CORRIDA

Sahagún. Tres cuartos de plaza. Calor sofocante. Antes de romper el paseíllo sonó el himno nacional de España. Tras la muerte de cada toro, las charangas de la plaza pusieron aquello en decibelios altos. Se han lidiado seis toros, uno como sobrero, de Valdellán. Los dos primeros flojos y endebles y encastados los restantes para Manuel Jesús el Cid, silencio tras aviso y aplausos. Álvaro Lorenzo, silencio y oreja e Ismael Martín, oreja y dos orejas.

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