Diego Urdiales, la verdad en el arte de torear, le encumbra en Madrid

por Jesús López Garañeda

¡Qué forma de mecer el capote ante el de Juan Pedro!, hermosos lances, tajantes, que me han dejado con la boca abierta paladeando y viendo esta forma de torear con el capote a un diestro de la Rioja en la cúspide de su carrera. Diego Urdiales esta tarde además del mérito por el triunfo, abriendo la puerta grande de la plaza de las Ventas, ha compuesto dos faenas de sinfonía, poderío, temple y colocación admiradas por el público puesto en pie y por el Rey de España, presente en la plaza en esta especial corrida de la prensa.

Y a eso hay que añadir el soberbio volapié dado al primero de su lote, segundo de la tarde en esta ocasión de confirmación de alternativa de Bruno Aloi, que lo tiró patas arriba y que ya de por sí sola era estocada de premio sin duda ninguna, tal y como lo entendió la mayoría del público y con el asentimiento del Presidente de la corrida. Marcó los tiempos como no lo hace casi ningún torero ya. Y no faltó ni un quite de maestro, pleno de belleza y poderío.

Inmenso Urdiales me decía mi compañero y aficionado de palco presidencial Javier Fernández.

Más que eso hoy Diego Urdiales ha estado como un maestro consumado y pleno en el arte de torear y no me extraña que tras casi tres horas de corrida, tiempo excesivo de cumplimiento, sin embargo no se ha hecho largo el festejo.

Urdiales salió al final de la corrida por la puerta grande mientras su compañero Roca Rey que cortó una oreja, y Bruno Aloi se fueron en ovación y silencio por la puerta de cuadrillas.

Foto: Luis SÁNCHEZ. y Plaza1

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