Entre Adamuz y Gelida

by J.A. "GARAÑEDA"

Entre Adamuz y Gelida existe una “distancia” de 48 horas. La distancia real, en términos geográficos, no importa. Al menos en esta ocasión. Porque no hablamos de otra cosa que no sea la SEGURIDAD, con mayúsculas, de las personas que hacen uso diariamente de un medio de transporte tan habitual como es el ferrocarril. Una forma de viajar que, debido a los “sustos” que vienen dándonos desde hace algún tiempo, provocan en más de un alma miedo, o cuando menos la instalan en un estado precautorio que induce a evitarla.

Y es que, sin deseo de influir negativamente en el ánimo de nadie, cuanto está sucediendo en España y más concretamente en este ámbito resulta, cuando menos, sorprendente, sospechoso. Y muy probablemente delictivo.

Pero retrocedamos en el tiempo. Intentaremos averiguar cuándo se dieron los primeros pasos y quienes lideraron la iniciativa para traer a nuestro país la alta velocidad ferroviaria, ya existente en Europa. Los datos que encontramos, según la I.A., son los siguientes: “La alta velocidad ferroviaria en España comenzó a circular el 21 de abril de 1992 (línea Madrid-Sevilla), siendo durante la Expo 92, bajo el gobierno de Felipe González, cuando este proyecto tomó impulso y proyección internacional”.

Tras la realización de aquel gran proyecto, los trabajos para la ampliación de la A.V. en España se harían extensivos a otras zonas del territorio nacional: “Madrid-Zaragoza-Barcelona –con su extensión a Francia–, las conexiones en Andalucía de Málaga y Granada, conexión del centro peninsular con el noroeste, con Valencia y Alicante, corredores hacia León-Asturias, y Corredor Mediterráneo, consolidando así la red ADIF. (I.A.)

La mayor parte de estos proyectos, así como otros relativos a autovías y autopistas fueron liderados por el PSOE. Y todos ellos siendo Presidente de gobierno F. González, durante casi catorce años de gobierno a lo largo de cuatro legislaturas.

Durante todo ese tiempo, la supuesta red de corruptelas para poder llevar a cabo todo tipo de proyectos fue haciéndose cada vez más evidente, hasta el punto de hacer que la sospecha comenzase a patentizarse en la mente de muchos españoles y miembros de algunos medios de comunicación. Algo que se haría de difícil ocultación tras las declaraciones de A.Guerra, el día que manifestó abiertamente en una de sus declaraciones: “tenemos que conseguir corromper este país”.

Hoy, tras los trágicos y desafortunados sucesos ferroviarios de la A. Velocidad ferroviaria en España, en las localidades de Adamuz y Gelida, con apenas 24 horas de diferencia entre ambos, las dudas acerca de la falta de integridad política, así como de la corruptibilidad de sus hombres y mujeres, han dejado de existir. De hecho sería así, al menos para una gran mayoría de españoles, a partir del 11-M. Momento aquel en el que quedó patente el empeño de los gobiernos de signo socialista por manipular y controlar en todo momento, y tanto desde los estamentos oficiales como fuera de ellos, no sólo la opinión pública sino el resultado final de sus ambiciosos y codiciosos proyectos políticos, entre los que siempre figuró, como no podía ser de otra manera, la financiación del propio partido y otros de signo más o menos personal.

Un documento que sirve indudablemente para avalar cuando escribimos en este artículo podría ser la propia bibliografía de prensa, radio y televisión. Pero en estos momentos, nada más clarificador que el que aporta Albert Castillón, periodista de investigación entre otras cosas, quien afirma con toda rotundidad que cuanto está sucediendo en la A. Velocidad no es casualidad, sino el resultado de la corruptibilidad de un partido político conocido como P.S.O.E. Un grupo político que se destaca por su corrupción. Una grave acusación que, sin embargo, queda justificada bajo una serie de planteamientos que, a pesar de ser difícilmente demostrables (según sus propias palabras) disipa cualquier duda acerca de que se pueda pensar que los accidentes ferroviarios que están teniendo lugar en nuestro país en las líneas de A. Velocidad por casualidad o como consecuencia de cualesquiera otras circunstancias fortuitas.

Pero, para no aburrirles a ustedes con más líneas que, a veces, pueden resultar demasiado pesadas, ilustraremos nuestro artículo con el video que confirma cuanto les hemos contado. Esperamos y deseamos que les sirva de algo, aunque no de consuelo. Pues, como el propio Albert Castillón dice, “todo está absolutamente podrido”.

Saludos y, como reza el dicho: “sigamos rogando y con el mazo dando”. Ya que, cuando se lleva el estigma de la muerte en la sangre, no queda otra.

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