
Donde el joven torero Marco Pérez cortó la única oreja de la tarde a “duque” un colorado que cerraba corrida, brusco y con cierto genio al que una soberbia estocada del diestro, hasta la gamuza, efectiva, hizo que los pañuelos pidieran el premio para el salmantino.

De lo demás poco o casi nada que contar porque el encierro de Juan Pedro Domecq , soso, con escasa fuerza, descastado, decepcionante, incierto, ni ayudó ni ofreció el más mínimo atisbo de bravura en las faenas de los toreros. Por salvar alguno tan solo el quinto de la tarde “bachicha” tuvo algo más de fuelle que sus hermanos de camada e incluso el cuarto de la tarde “servidor” se tumbó antes de que la espada entrara en sus carnes.
Por los toreros David Fandila, el Fandi, en su línea de entrega y decisión, colocando además a su lote las banderillas muy aplaudidas por el respetable. Con el que abrió plaza y corrida un “corintio” que mugía en todos y cada una de sus entradas a la franela del matador. Recibió el Fandi un pequeño golpe con la pala del pitón, al entrar a matar, sin consecuencias aparentes para el diestro. Ante el cuarto, imposible de componer una faena, pese a haberlo recibido con tres largas de rodillas en el tercio. La había brindado al público y comenzó de rodillas la misma, echando toda la carne y las ganas en el asador, pero la candela, el fuego de la bravura del toro, desmereció la misma.

Tomás Rufo saludó al primero de su lote con unas verónicas lentas, pausadas y le puso dos veces al caballo. Era un “aturullado” que fue el mejor del encierro de esta tarde, el único aplaudido en su arrastre. Muy bien estuvo el de Pepino, que además tenía una buena claque por el tendido. Rufo toreó muy bien con ambas manos y en el desplante final tiró el estoque y cambiando de mano la muleta se hizo acreedor al premio. Pero ¡ay, la suerte suprema!. Un desastre primero con un sartenazo que hizo fea guardia en el burel, pinchazo y casi entera y el toro que se echa, pero para atronar definitivamente al toro, el puntillero, en esta ocasión Fernando Sánchez, falló estrepitosamente, intentándolo en una decena de ocasiones y los lógicos pitos del respetable se hicieron notar. Ante el quinto, un soso y descastado toro, recibió un aviso y fue aplaudido por su actuación.
Marco Pérez, las ganas y la decisión personificada, intentando sacar leche de un botijo, donde no había más que telarañas de bravura. Llevó con estilo al toro poniéndolo en la jurisdicción del picador y con una vara pidió el cambio de tercio. Todas sus series, con la música de la Banda de Íscar en la plaza, aunque hay un momento en que la manda callar para concluir su faena en la que se fajó con el morlaco con ganas y estilo valeroso. Luego el fallo a espadas, solo le permitió recibir los aplausos del público. La tarde iba por un derrotero aburrido y sosería, hasta que salió el último de la tarde al que desorejó por una labor entregada y la culminación de su faena con la estocada de la tarde cuando comenzaban a caer gotas de lluvia iniciándose la diáspora de los tendidos.



FICHA DE LA CORRIDA:
Valladolid. Primera de Feria. Tres cuartos de plaza. Corrida llamada de la juventud. Antes de romper el paseíllo sonó el himno nacional de España. Se han lidiado seis toros de Juan Pedro Domecq, desrazados, sin fuerza pitados en el arrastre, excepto el segundo al que se aplaudió cuando las mulillas lo llevaban al desolladero.
El Fandi, silencio y Ovación con saludos.
Tomás Rufo, silencio y Ovación tras aviso.
Marco Pérez, silencio y una oreja.
Fotos: José FERMÍN Rodríguez








