Los victorinos dejaron de ser alimañas para hacerse nobles en Santander

La sexta corrida del abono traía anunciados los albaserradas de Victorino Martín a los que, según lo visto,  tan solo les queda el nombre y un ramalazo de aquello por lo que fueron temidos, reconocidos y apreciados por tantos aficionados que veían en los toros del recordado “paleto de Galapagar” como unas alimañas plenas de fuerza, brío, bravura y acometividad. Hoy en Santander han sido nobles de solemnidad, bajos de raza varios de ellos, de fenotipo precioso pero el genotipo que todos conocimos está en trance de desaparición. Solo sacó la raza el tercero de la tarde, un ejemplar de nombre “melonero”, cárdeno bragado al que Tomás Rufo debió desorejar por partida doble y al que toreó al natural de ensueño y temple. Fundamentalmente dos de los toros lidiados en segundo y cuarto lugar “veronés” y “petrarquisto” fueron flojos de remos y escasos de fuerza.

De todos modos el público santanderino que es reconocedor, alegre y premial aplaudió a varios de los toros al salir del toril y aparecieron en el ruedo, e incluso cuando el tiro de mulillas los arrastraba al desolladero, las palmas fueron nota dominante.

Y vamos, poco a poco, al relato más minucioso de lo acaecido que todos los abonados al canal de televisión ONE toros que presenta el joven de Pinilla de Toro, David Casas, han podido seguir en directo la retransmisión.

Abrió plaza “madrugador”, primero de la tarde, al que propinaron dos varas, una muy trasera, para Manuel Jesús El Cid que anduvo más precavido y desconfiado de la cuenta porque el toro iba siempre con la cara a media altura, sin humillar, citando en algunos momentos fuera de sitio.  Con la espada pinchó varias veces hasta que metió la espada finiquitando al burel y recibiendo el silencio de la plaza.

Pero en el segundo de su lote se sacó la espina, frente a un “petrarquisto” al que enseñó el “Cancionero” como si de un humanista italiano se tratara. Brindó la muerte de este toro al público y se arrancó con la mano izquierda para empezar la faena, ligando los pases y descarándose ante el toro. Toda la faena fue un relato de cuidado y sometimiento del animal con hondura, fe y temple del caro. Su desplante final ante la cara del toro, tirando la muleta y agarrando con ambas manos los cuernos, desató el delirio entre la gente. Lástima que en la primera entrada con la tizona, pinchara arriba para seguidamente, tras cuadrarlo, enterrar el estoque hasta la gamuza.

Los pañuelos tremolaron en el Coso de Cuatro caminos pidiendo la oreja que le fue concedida al veterano torero de Salteras por el Presidente Jesús Javier Plaza.

Manuel Escribano, torero de valor, entrega y fe en su vocación recibió al segundo con una larga de rodillas en el tercio sin irse, como en él es habitual, a porta gayola que, por cierto sí realizaría brillantemente ante “hebijono”, el quinto de la tarde. Aparentemente pareció quedaba descordado el toro “veronés”, segundo de la tarde, pero el animal se repuso y aguantó toda la lidia, incluso los tres pares de banderillas que el matador le recetó. El toro iba y acudía al cite a cámara lenta, despacio, sometido por la mano del torero sevillano. Sin embargo, la estocada caída, baja, solo le repercutió en una ovación del respetable. Y ante el quinto estuvo entregado de principio a fin de la lidia. Recibió a porta gayola y a continuación en el tercio le dio al toro dos largas de rodillas que hicieron resonar los aplausos en Cuatro caminos. Después de banderillearle con aplomo, aunque tras el tercer par el ejemplar hizo hilo con él y debió coger el olivo el matador. Tras brindar la faena al público y en los medios hizo méritos más que suficientes para recibir el premio de la oreja del toro toreando despacio, pausado y enorme sobre todo al natural con la mano izquierda. Mató de estocada entera y recibió un aviso por alargar la faena. Pero merecidamente también cayó la oreja en su esportón que paseó despacio y le tiraron un gallo quirico para que cene esta noche con la cuadrilla.

El tercero de esta tarde era Tomás Rufo que hizo una memorable faena a “melonero”, bravo que se dio un volteretón en los lances de recibo que posiblemente mermaron el empuje del victorino. Hizo una faena hermosa, a los sones del pasodoble “Santander”, espectacular con ambas manos, gustándose, gozando del toreo, acariciando con la muleta el hocico y citándole de forma casi imperceptible, parando, templando y mandando. El acero le jugó una mala pasada, al pinchar y lograr una estocada que escupe el toro, perdiendo el premio que se había ganado a ley. En todo caso, la ovación del público fue sobrecogedora reconociendo la brillante faena del diestro de Talavera de la Reina. Luego en el que cerró corrida, de nombre “baratillo” estuvo en el sitio con ganas pero un pinchazo y estocada entera con el aviso fue el último cartucho del diestro toledano este año en Santander.

FICHA DE LA CORRIDA

Santander, Sexta de la Feria. Tres cuartos de plaza. Toros de Victorino Martín, nobles, bien presentados, tres de ellos, bravos aplaudidos en el arrastre, para

EL CID, silencio y oreja; MANUEL ESCRIBANO , ovación y oreja Y TOMÁS RUFO, ovación y aplausos.

Deja un comentario

*Al utilizar este formulario, usted acepta el almacenamiento y manejo de sus datos por parte de este sitio web.

Artículos Relacionados

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia. Asumiremos que está de acuerdo con esto, pero puede optar por no participar si lo desea. Aceptar Leer más