Por San Vicente en Tordesillas: “¡Cómete un mono!”

Por San Vicente en Tordesillas: “¡Cómete un mono!”

22 enero, 2021 0 Por Jesús López Garañeda

Hoy en Tordesillas, 22 de enero, se celebra San Vicente, un día en el que se agolpa el recuerdo de una fiesta inolvidable.

La cual prácticamente ha quedado tristemente desaparecida en su simbología y en su tiempo, salvo una actividad que hace buena su Cofradía, cuando las circunstancias se lo permiten.

El 22 de enero era el día en que se sacrificaban cinco gallos en honor del santo a las puertas de su ermita extramuros de la población junto a la carretera que va hacia Torrecilla de la Abadesa. Y quien lo hacía era una muchacha joven, a la que se vendaban los ojos y la entregaban una espada para que diera tajos al viento hasta alcanzar al ave que pendía, atada por las patas, de una cuerda sujeta a un varal y fijada a una de las columnas de la ermita.

El griterío de la chiquillada, mientras rechupeteaba un “mono de san Vicente”, y la música y la alegría componían un cuadro de otro tiempo. Ese sacrificio ritual también desapareció de Tordesillas debido a la denuncia de los “defensores de los animales” a los que hay que reconocer sus desvelos y dedicación por acabar con tantas tradiciones tenidas por el pueblo liso y llano, al que nadie defiende y que todos utilizan a su conveniencia.

De todos modos, en San Vicente lo que nunca podrá arrebatarnos nadie es el recuerdo y la memoria. En su honor hoy yo me comeré un mono que me da Feliciano Brezo tal y como se elaboraba en la confitería de Deogracias Brezo o en el obrador de Fermín Galicia o en el de Mariano “decente”. Cualquiera es bueno y apetecible. Y tan rico que me sabe.

Y en mi oído resuena el guirigay del gallo revoloteando a las puertas de la ermita y aquella emoción contenida junto a mis compañeros, chicos y chicas, niños de la escuela, triscando por las laderas de la ermita de San Vicente y mirando atentos a la joven que, con espada en la mano y los ojos vendados, cumple con un rito singular, genuino, único, inolvidable del ayer de nuestro pueblo.

¡Viva mi pueblo y san Vicente!