La mona de Tordesillas ya tiene selva para esconderse.

La mona de Tordesillas ya tiene selva para esconderse.

18 octubre, 2021 0 Por Jesús López Garañeda

La desidia por mantener las cosas del Patrimonio es cada vez más acuciante. Porque no se adelanta demasiado si se tienen las cosas pero no se protegen, cuidan, conservan o limpian. Este es el caso de un emblema significativo de Tordesillas al que están comiendo los hierbajos y en franco deterioro.

Panorámica de la zona del palacio y San Antolín.

La mona de San Antolín es una exornación artística situada en la fachada oeste de la emblemática capilla de los Alderete, esculpida y cincelada en piedra que sirve de desagüe de las aguas llovidas de la terraza del edificio. Sin embargo se ve que el tiempo ha abandonado las tareas de limpieza y surgen hierbajos cada vez con mayor profusión que están rompiendo y agrietando los sillares de piedra, estropeando el entorno y dando una sensación de abandono que no merece ni mucho menos el lugar.

Se nos llena la boca con el orgullo de algunas cosas que exhibimos y enseñamos a los demás pero esta obra sencilla, de escaso presupuesto, ni el Museo de San Antolín ni sus actuales rectores hacen absolutamente nada para retirar esas hierbas que afean y destruyen poco a poco el patrimonio. De esta manera la mona de San Antolín ya casi se esconde entre la maleza, avergonzada por el abandono al que se la somete.

El edificio hermosísimo y representativo de la línea artística, histórica y urbana de la Villa, armonía de la belleza como una vez lo denominé, se encuentra en un estado que precisa cierta intervención por parte de los responsables encargados del Museo; de la ayuda de la Junta a través de la Dirección general de Patrimonio y, por supuesto, y ahora que están abiertas las relaciones con la gerencia de Patrimonio Nacional, dicha Institución también podría intervenir para adecuar la instalación convenientemente en su espacio museístico. Empezando por una limpieza exhaustiva de todas y cada una de las piezas que componen el acervo escultural, pues la última decisión más o menos aceptable se realizó en 1993, con motivo de la exposición del V Centenario del Tratado de Tordesillas celebrada el 7 de junio de 1994.A la vista hay serias deficiencias y algunas humedades en el paramento que están perjudicando seriamente al interior del edificio tan emblemático y popular con que cuenta Tordesillas. Y donde hasta la placa anunciadora pone en entredicho la protección y el respeto por dignificar nuestras cosas. Más bien taparnos la cara por la vergüenza de unos y de otros que en su dejadez se olvidan de estas cosillas, pequeñas, pero tan importantes mucho más que tantos títeres y palabras como hemos creado alrededor.

Placa deteriorada anunciando el Museo. Ya pide el cambio y remodelación a gritos.