La Fuente Chavisqui de Tordesillas

La Fuente Chavisqui de Tordesillas

27 junio, 2021 0 Por Jesús López Garañeda

Anda un seguidor de mis escritos, Ángel Álvarez Hernández, pendiente de leer la historia de una fuente popular de Tordesillas, hoy eliminada por las circunstancias y desaparecida de la faz de la tierra que calmó la sed de personas, caminantes y animales con su agua fresca, riquísima, reparadora de aquellas caminatas de cuantos iban al Santuario de la Peña. Por cumplir con esos lectores que me piden les cuente algún relato o detalle de las cosas que fueron y ya no son en nuestra Villa, allá va el de la Fuente Chavisqui.

Fuente Chavisqui. Foto realizada por Carlos Rodríguez Serrador “Gil” en el año 1983

Cuando la capa freática de nuestro pueblo no estaba tan castigada por las extracciones, riegos y demandas de agua a las que ahora estamos acostumbrados y que en época de sequía dejan todo más seco que el ojo un tuerto, existían en Tordesillas, al menos yo las conocí cuando niño, fuentes y manantiales de agua para calmar la sed de personas y de animales.  La fuente Chiquita; la de la Teja; la del Estudiante; la del zapatero; la de Grasa; la de la Granja; la fuente del Arca; la de la Cuesta; la de Jeribáñez; la del Camino Torre… O esta de Chavisqui que se encontraba más o menos a la mitad del camino que va desde Tordesillas hasta la Ermita de la Peña, a mano izquierda en un pequeño predio junto a tierras de labor, muy cerca de la orilla del río, donde estaba respetado el acceso y se hallaba un pilón de piedra que con el tiempo sería hecho de cemento, como se puede ver en la fotografía.

La gente de Tordesillas que iba de romería casi tenía como obligado pararse allí en la Fuente de Chavisqui, a la ida o a la venida y echar un trago del caño metálico que arrojaba agua de forma continua.

Caballos, burros y otros animales abrevaban en el pilón de esta fuente de Atilano Fernández quien la bautizó con ese nombre pues tenía un macho al que le llevaba a abrevar diciéndole: “¡Bebe,chavisqui!”  y así quedó para siempre la denominación. Su hijo Avelino Fernández posteriormente y el tío Pedrote, fueron propietarios de la tierra, hasta que las obras de la carretera conocida como el puente de la autovía, la hizo desaparecer para siempre en aras del progreso.  Antonio el Bolo, del que nadie me ha sabido informar de su nombre completo, tal vez porque no haya preguntado demasiado tuvo también algo que ver con la fuente “chavisqui”. En fin, si algún lector conoció la propiedad de esa fuente que nos lo indique añadiendo su comentario que siempre será bienvenido. Ya ven. La llamada a un macho por aquellos que vinieron de la Bañeza,  se establecieron y echaron sus raíces en Tordesillas fue el nombre con el que todo el pueblo conoció a una fuente singular en la carretera de la Peña.

Como digo, su desaparición total vino con la construcción del puente de la autovía que acabó con ella y con su agua con lo que, tristemente, nadie la puede ver ya, no siendo en estas fotografías que me pasa Pili, la madre de Lolo Sancho.

Las cuatro mujeres que se retratan en la fuente son: Pili  e Isabel Urueña; Jandri R.Mato y Mari “champa”. En tanto el grupo del otro retrato  de 1959, chicos y chicas tordesillanos, se reconoce a: Maribel; Paco Pérez; Julita Juez; Felipino; Geño Juez; Pili Mato; Nicolás; Mari Reguera; Julita la de Chulo; Milagros Rodríguez; Jesús Mata; Rufi; Julito Campos; Goyita la alguacila; Pili Urueña; Pepe Abril; Carmina la de Aurora; Toñita Centeno; Juanito Champa.

Muy posiblemente estos chicos y otros muchos cantaron alguna vez: “Carretera de la Peña, si tú pudieras hablar, cuántos pecados mortales tendrías que confesar… Más allá cayó una burra, más allá cayó un caballo, más allá caen novio y novia y ninguno se hizo daño”, mientras iban de Romería y pararon a aplacar su sed en la Fuente de Chavisqui.